Comienzos (4): Génesis 1

Imagen y sombra

Todos sabemos que «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó». Pero, ¿qué significa esto? Estas palabras han provocado comentarios sin fin a través de los siglos. Verdaderamente no somos creados según la imagen física de Dios, porque el judaísmo mantiene firmemente que Dios no tiene apariencia física. Y, por lo tanto, después del diluvio, cuando Dios establece un pacto incondicional con Noé y con sus descendientes, —lo sagrado de la vida humana establecida aquí por primera vez—, evidentemente estuvo basada en esta declaración: derramar la sangre de otro ser humano sería un crimen no solo contra el hombre, sino también contra Dios —«porque a su imagen, creó Dios al hombre»—.[1]  Así pues, ¿qué quiere decir esto, que el hombre fue creado a imagen de Dios? ¿El texto hebreo nos ayuda aquí?

La palabra hebrea para «imagen», צֶלֶם (tzélem) es un hermoso ejemplo de cómo funciona el hebreo, siendo un leguaje de raíces. Esta palabra צלם se relaciona e incluso deriva de otra palabra hebrea צל (tzel), que significa «sombra». Una sombra es una imagen imperfecta semejante a una cosa real que la proyecta. Tzel (sombra) es una palabra bíblica, y la expresión «a la sombra de Dios» aparece varias veces en las Escrituras. Por ejemplo, en el famoso Salmo 91 leemos: «Él que habita en el lugar secreto del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente (בצל שדי)». También en Éxodo 31 leemos sobre Bezalel, a quien Dios llenó de su Espíritu, dándole sabiduría, entendimiento y discernimiento. El nombre Bezalel (בצלאל) ) significa «bajo la sombra de Dios».

Esta dinámica tzel/tzélem nos ayuda a comprender mejor lo que significa ser creado «a imagen de Dios». Una sombra no es la réplica exacta, es una copia imperfecta de una imagen real perfecta. Aún así, la naturaleza del hombre es distinta de la de Dios, el hombre es capaz de imitar las acciones de Dios: Su amor, Su misericordia, Su justicia. Más aún, el hombre se vuelve verdaderamente humano mientras se esfuerza por parecerse a Dios.

Una lectura nueva de la historia antigua

¿A quién creó Dios en Génesis 1? Todos conocen la historia de Génesis 2: primero Dios forma a Adám del polvo y lo coloca en el jardín del Edén, y solo al final del capítulo, Eva es creada de una costilla de Adám. Esto es lo que se conoce tradicionalmente: La creación del hombre ocurre primero, mientras que la creación de la mujer sucede un tiempo después, después de que los animales sean creados. Sin embargo, algunos comentaristas leen la historia de forma muy diferente. Vayamos a dar una mirada a las Escrituras —y permíteme recordarte, ¡todavía estamos en el primer capítulo!—.

Génesis 1:26 primero se refiere a Adám en singular, pero después dice que «ellos gobernarán». ¿Quiénes son «ellos»? Encontramos una respuesta en el versículo 27 donde la naturaleza de su creación está clarificada: «varón y hembra fueron creados por Él».[2] La verdad es que «hagamos al hombre»[3] en algunas versiones es una interpretación muy desafortunada para la palabra hebrea adám: esta palabra significa simplemente «humano» y no necesariamente denota a un hombre solo. Lo vemos clarísimamente en Génesis 5: «Él los creó, varón y hembra, y los bendijo y los llamó adám».[4]

Así pues, ¿fueron un ser o dos? Un número de versículos rabínicos mantiene que el primer humano realmente comprendía los dos géneros. Así pues, el Midrash Bereshit Rabba dice: «Hombre y mujer fueron originalmente indivisibles, es decir, adám, al principio fue creado… hermafrodita». En el Midrash Leviticus Rabba: «En el tiempo que el Santo, Bendito sea Él, creó al hombre, lo creó como un ser andrógino». Según este concepto, Dios creó un humano que fue ambos, varón y hembra.

En el siguiente capítulo, veremos a Dios mirando a esta criatura de dos géneros y por primera vez en toda su tarea creativa diciendo: lo tov —«no es bueno»—[5]. Claramente esta no fue la forma ideal de crear una pareja varón/hembra, por eso Dios los separó en dos personas diferentes. Por eso, cuando un hombre y una mujer se casan, se convierten en «uno»: ellos regresan al diseño original de Dios, antes de que el hombre y la mujer fuesen separados —pero definitivamente hablaremos sobre esto más adelante, cuando lleguemos a Génesis 2—.

¿Dónde encuentras a Adám?

Supongo que, en este punto ya te habrás convencido de que hemos perdido muchos detalles importantes cuando nuestra comprensión de las Escrituras se basan en la traducción, y no en el texto original hebreo. Traducciones erróneas alrededor de la palabra adám son abundantes en estos primeros capítulos —mientras que es precisamente en estos capítulos donde la verdadera comprensión del mensaje de Dios es tan crucial—. Por ejemplo, ¿cuándo es la primera vez que encontramos a Adám en la Biblia?

Recientemente escribí sobre eso en mi artículo de la porción de la Torá, Bereshit; sin embargo, la diferencia entre el texto traducido y el texto hebreo, es tan sorprendente aquí, que creo debo repetirlo. Cuando leemos nuestra Biblia en algunas traducciones, no hay ningún Adám en Génesis 1 —encontramos a Adám por primera vez en Génesis 2— (muchas traducciones lo introducen en Génesis 2:20, aunque algunas hablan sobre Adám en el versículo 19). Sin embargo, recordarás que en hebreo vimos a Adám en Génesis1:26, en el primer versículo que acabamos de comentar. ¿Por qué?

La explicación, como siempre, viene de la lengua hebrea. Mientras que en otras traducciones, Adám siempre es un nombre propio, en hebreo tal como acabamos de aprender, también significa «humano» y puede ser usado tanto en sentido colectivo como individual. En Génesis 1 adám se usa en sentido colectivo: no solo el Adám individual, pero todos los humanos son creados en el sexto día. En Génesis 2 y 3 los usos genéricos y personales están mezclados. Esta interrelación entre el Adám individual y la «humanidad» colectiva, y la ambigüedad a través de la narrativa, ciertamente añade una nueva dimensión y aporta una importancia adicional a los eventos cruciales de Génesis 3 —algo que se pierde por completo en la traducciones— (una vez más, hablaremos sobre ello cuando lleguemos ahí).

Ya casi hemos terminado el Capítulo 1, pero antes de ir al Capítulo 2, me gustaría darte una tarea para hacer en casa. Todos sabríamos que el sexto día de la creación es diferente de los otros días; sin embargo, solo cuando lo leemos en hebreo, podemos comprender realmente cuán especial es este día. En hebreo hay una diferencia obvia entre Génesis 1:31 y todos los demás días. Muchas traducciones no muestran esa diferencia, aunque algunas sí lo hacen. Por eso —esta tarea es para aquellos que saben algo de hebreo—: ¿Puedes intentar encontrar la diferencia entre el sexto día y todos los días previos en Génesis 1? Tienes una semana —comenzaré mi próximo artículo con la respuesta—.

 

[1] Génesis 9:6.

[2] Génesis 1:27.

[3] Génesis 1:26, aquí adám generalmente se traduce como «hombre».

[4] Génesis 5:2, aquí adám generalmente se traduce como «humanidad».

[5] Génesis 2:18.

 

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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