Comienzos: Los Capítulos Pasados Por Alto (2)

El linaje de Caín

La última vez comentamos los diferentes trabajos de Caín y de Abel, sugerimos que Abel probablemente escogió la vida libre ya que no estuvo dispuesto a echar raíces en una tierra maldita y en un mundo caído, mientras que Caín escogió una vida sedentaria, disfrutando del mundo tal cual era. Vimos la confirmación de esa idea en el castigo que Dios le dio más tarde a Caín. Dios le dice: «Cuando trabajes el suelo ya no te dará su fuerza. Serás un fugitivo y vagabundo en la tierra». En otras palabras, Dios le dice a Caín: «No tienes permiso para habitar en un lugar, tú serás nómada», algo que desde el principio Caín trató de evitar al escoger la vida sedentaria de un agricultor. Aún así, el Caín desterrado se estableció, pero se asentó en la tierra de Nod – נוד —que significa tierra de «deambular», «inquietud», «sin descanso»—. Construyó una ciudad en esta tierra —y por cierto, creo que la actitud de la Torá hacia las ciudades se expresa claramente en este detalle—: el primer constructor de la primera ciudad fue un asesino y un bandido. No es irrelevante que lo primero que Dios hace con Abraham es llamarle para que salga de la ciudad de Harán: «Sal de tu tierra y de tu parentela… de la casa de tu padre».

Caín fue a la tierra de Nod, porque en ningún sitio encontró descanso. Pero cuando vemos a Caín construyendo allí una ciudad —entendemos que él intenta regresar a la vida sedentaria y a disfrutar del mundo tal cual es—. Si seguimos la línea de los descendientes de Caín, vemos esta tendencia solo crecer y desarrollarse —hasta en Lamech, el quinto desde Caín—, el personaje de toda la línea de cainitas parece completamente desarrollado y expresado. ¿Alguna vez has pensado en el amargo hecho, que dentro de unas pocas generaciones —de hecho, en la vida del primer hombre—, casi cada mandamiento de Dios fue roto? La primera violación directa del mandamiento de Dios fue la introducción a la poligamia. «Lamech tomó para sí dos esposas». Entonces las Escrituras conservan para nosotros el cómo se dirige Lamech a sus dos esposas, la primera pieza de poesía en la Torá «se ha designado como “Canción de la espada de Lamech”, y desprende un aire de jactancioso desafío, de confianza en su propia fuerza, de violencia y muerte». Tal como lo leemos, entendemos que toda la civilización construida por la familia de Caín es esencialmente incrédula; aparentemente, en Lamech y su canción, esta incredulidad ha alcanzado ya tal proporción que incluso la Torá deja de trazar su crecimiento: el registro separado de los descendientes de Caín cesa con Lamech y sus hijos, y no hay más mención específica de ellos en la Escrituras. Y así como leemos este oscuro capítulo y rastro del linaje de Caín, entendemos que justo unas pocas generaciones después del jardín del Edén, la violencia, la lujuria y la incredulidad, prevalecen sobre la Tierra. ¿Hay algún rayo de esperanza en esta oscuridad?

Set y su descendencia: Esperanza en la oscuridad

Finalmente, en los dos últimos versículos de este capítulo encontramos esperanza. Primero leemos: «Y Adám conoció a su esposa otra vez, y ella concibió un hijo y le puso por nombre Set». Si el plan de Dios era continuar, el lugar de Abel no podía quedar vacío. Por lo tanto, Dios dio otro hijo a Adám y a Eva, a quien su madre significativamente le llamó «Set», que es «designado»: «Porque Dios ha designado otra semilla para mí, en lugar de Abel, a quien Caín mató».

La diferencia importante entre los nombres de los hermanos, Caín y Set, se pierde en la traducción, aún así en hebreo es extremadamente importante. El nombre de Caín en hebreo (קין; kayín) lleva el significado de algo «adquirido». Este nombre expresó la acción «de Eva»: ella fue quien lo «adquirió». Probablemente, esperando el cumplimiento de la promesa de Génesis 3 (y quizá también por sentirse culpable y tratar de enmendar su error) ella sintió y pensó que debía hacer algo; como Sara en Génesis 16, ella pensó que era su tarea y responsabilidad remediar la situación. Por eso es que Eva llamó por ese nombre a Caín. Ella pensó que lo había «adquirido» del SEÑOR (Génesis 4:1).

Por otra parte, el nombre de Set expresa una visión completamente distinta. En hebreo (שת; shet) significa algo como «provisto»; el verbo hebreo לשית quiere decir «asignar» o «proveer». Presta mucha atención: en este caso designa la acción de Dios, no de ella. Creo que esta diferencia es extremadamente importante: otra vez, como con Sara más tarde, Eva sabe en ese momento que no es por mérito de ella, sino por la sola gracia de Dios que puede ayudarles. Por eso ella le llamó Set: «Porque Dios ha designado otra semilla para mí en lugar de Abel, a quien Caín mató».

Al pasara de este registro del linaje de cainitas en el Capítulo 4 al de Set y sus descendientes (al final del Capítulo 4 – Capítulo 5), las diferencias son más sorprendentes. Incluso el nombre que Set dio a su hijo —Enoc, o humano (frágil)— destaca como testimonio contra el arrogante desafío de los descendientes cainitas: «Y a Set, en cambio, le nació un hijo y le dio el nombre de Enoc». Pero esta diferencia vital entre las dos razas aparece explícitamente en las últimas palabras del último capítulo: «Entonces los hombres comenzaron a clamar en el nombre del Señor».

La próxima vez veremos el Capítulo 5 para poder ver el desarrollo del plan de Dios a través de los descendientes de Set. Pero antes de cerrar el Capítulo 4, me gustaría señalar otro detalle interesante: mientras que en el Capítulo 5, donde se presenta el linaje de los setitas, se nos da la edad de los años vividos por cada patriarca, y se nos dice insistentemente cuántos años vivió antes y después del nacimiento de su hijo. Este detalle está completamente ausente en la historia de los cainitas, donde simplemente se mencionan los nombres, pero no los números. La razón es muy simple: la línea impía del linaje de los cainitas verdaderamente no tenía futuro, y por lo tanto, los años de sus vidas no eran interesantes para las Escrituras. A partir de ahora la atención de Dios —y también la nuestra— será sobre los descendientes de Set.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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