Descifrando El Nuevo Testamento: Cosa Nuevas Y Viejas (4)

 

 

  “…es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas”.

                                                                                                             Mateo 13:52

Seguimos leyendo las Escrituras a través de las Escrituras. Realmente espero que estos artículos les ayude a ver la continuidad entre los Testamentos —y quizá también les ayude a comprender algunos detalles de los Evangelios de una forma mucho mejor y más completa—. Estoy convencida que al comprender el trasfondo bíblico y cultural del Nuevo Testamento, esto nos ayudará no solo a comprender aquellas palabras y acciones de Jesús que pertenecen a ese trasfondo, sino también a captar el significado completo de aquellas palabras y acciones que fueron más allá de las ideas y costumbres tradicionales.

JESÚS Y LOS VOTOS

Uno de los dichos de Jesús con los que sus seguidores se quedaban algunas veces perplejos, se refiere a los juramentos: “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey”.[1]  ¿Qué texto tenía Jesús en mente cuando habló sobre “fue dicho a los antiguos”?

En el libro de Números leemos: “Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca”.[2] Probablemente este es el texto al cual Jesús se refería en el Sermón del Monte. Es importante resaltar que Jesús no es el único en abordar este tema: varios y diversos textos judíos de ese periodo hablan del juramento. Por ejemplo, aunque no tenemos una prohibición de jurar, incluso en los textos del Mar Muerto, Josefo (J.W.2.135) escribe que los esenios evitaban juramentos y que lo que ellos decían era más fuerte que un juramento. Sin embargo, no encontramos un mandato tan categórico en otros textos de ese mismo periodo: a simple vista, no vemos ningún paralelismo en las palabras de Jesús con Números 30:2 o con la literatura del periodo del Segundo Templo. Números 30:2 requiere que aquellos que hacen una promesa o juramento, no rompan sus promesas, tienen que guardar su palabra. Esto significa que los juramentos estaban permitidos en la Torá, mientras que Jesús parece prohibirlos por completo. La cuestión es, ¿Jesús prohibió realmente todos los votos?

Hay varios textos en el Nuevo Testamento que reclaman atención a este enfoque absolutista de las palabras de Jesús. Primero que todo, en Mateo 26:63-64 el mismo Jesús responde la pregunta del Sumo Sacerdote “bajo juramento”. Incluso existen más ejemplos conectados a Pablo. Pablo no solo invoca dos veces el nombre de Dios para asegurar la certeza de sus palabras (Gálatas 1:20; 2 Corintios 1:23), sino que realmente toma votos, probablemente votos de nazareno como describe en Números 6.

Los nazarenos debían abstenerse de tomar alcohol y de cortarse el cabello durante todo el periodo de su promesa. Al final de dicho periodo rasuraban su cabeza y ofrecían el cabello como sacrificio. Por el libro de Hechos, sabemos que, no solo Pablo reconoció y respetó el voto nazareno (el famoso episodio en Hechos 21: 23-24), sino que también él mismo tomó los votos: “…habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto”.[3] Por eso, las palabras de Jesús en Mateo 5:33-37 no podían ni debían ser entendidas como una prohibición completa de los votos. Jesús habla sobre la finalidad de sus seguidores: ser tan dignos de confianza en mantener sus palabras que sea innecesaria la prueba de un juramento.

NUNCA LOS HE VISTO…

 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre… no puede ser mi discípulo”.[4]

Mientras que hablaba sobre el costo del discipulado en Lucas 14, Jesús aparentemente dice palabras raras sobre odiar al padre y a la madre, esposa e hijos. Durante siglos, estas palabras de Jesús han sido objeto de diversas interpretaciones; algunas han llegado tan lejos como ver en ellas una anulación del cuarto mandamiento (“Honra a tu padre y a tu madre” Éxodo 20:12Deuteronomio 5:16). En efecto, ¿cómo podemos entender estas palabras?

No entenderemos estos dichos de Jesús a menos que los veamos como un eco de la bendición de Moisés a Leví en Deuteronomio 33:8-9 donde se enfatiza la devoción de Leví a la palabra de Dios:

Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto;
Y no reconoció a sus hermanos,
Ni a sus hijos conoció;
Pues ellos guardaron tus palabras,
Y cumplieron tu pacto
.[5]

Al igual que el requisito de Jesús, Leví lo dice de su padre y de su madre, “Nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto”. Si comparamos Lucas 14:26 con la bendición de Leví, veremos claramente que Jesús no cancela el cuarto mandamiento y no contradice la Torá. Como muchos rabinos de su tiempo y después, Jesús sabía que la Torá algunas veces presentaba afirmaciones conflictivas que solo podían resolverse por el sometimiento de un mandamiento a otro. Según la bendición de Moisés, Leví significa que las personas con el amor por la palabra de Dios superan incluso el amor por su familia; esta es clase de discípulos que Jesús estaba buscando en Lucas 1:26. Si ponemos este y otros dichos “difíciles” de Jesús dentro del adecuado contexto bíblico o cultural, no tendremos dificultad en comprenderlos.

 

Estos pensamientos que leen en estas páginas son típicos de lo que compartimos con nuestros estudiantes durante las clases de DHB (Discovering the Hebrew Bible: Descubriendo la Biblia Hebrea) o de JBNT (Jewish Background of the New Testament: Trasfondo Judío del Nuevo Testamento) o de WTP (Weekly Torah Portions: Porción Semanal de la Torá). Si estos artículos abrieron el apetito por descubrir las tesoros ocultos de la Biblia hebrea, o por estudiar en profundidad la Parashat Shavua junto con extractos del Nuevo Testamento o aprender más sobre el trasfondo del Nuevo Testamento, estaré contenta en facilitar más información (y también un descuento del maestro para nuevos estudiantes) respecto a nuestros maravillosos cursos (juliab@eteachergroup.com)

 

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[1] Mateo 5:33-36

[2] Números 30:2

[3] Hechos 18:18

[4] Lucas 14:26

[5] Deuteronomio 33:9

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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