¿está Loco? ¿quién Está Procurando Matarlo? (juan 7: 14-21)

Christ in the Temple Jewish Studies for Christians

14 A la mitad de la fiesta Jesús subió al templo y empezó a enseñar. 15 Así que los judíos se maravillaron diciendo, “¿Cómo es que este hombre ha aprendido esto, si nunca ha estudiado?”

La Fiesta de los Tabernáculos es una semana larga de celebración (el historiador judío Flavio Josefo llamó a esta fiesta en particular-la fiesta más santa e importante (Ant. Viii. 4.1) y hemos dicho que Jesús apareció en el Templo y empezó a hablar públicamente algún tiempo después del inicio de la fiesta. No parece haber ningún significado particular al hecho de que Jesús subió al templo a mitad de semana. Probablemente él quiso simplemente que quienes estaban buscándole bajaran su guardia porque desde entonces, ellos ya suponían que él temía lo suficiente por su vida, para no llegar.

Cuando él llegó a la fiesta, los hoi Ioudaioi no le reconocieron. Cualquiera que fuera la apariencia de Jesús, era tan “común” que la gente no podía reconocerlo, nadie podía hacerle un arresto, o conocerlo o alguna vez haberlo visto personalmente. Recuerde que el beso de Judas sirvió para identificar a Jesús cuando los guardias del templo llegaron a arrestarle. Esta es la razón más probable cuando los hoi Ioudaioi oyeron a Jesús hablar, preguntaron: “¿Cómo es que este hombre ha aprendido esto, si nunca ha estudiado?” En otras palabras dado su acento y su ropa, era un Galileo. Sus argumentos eran suficientemente no convencionales en sus conclusiones (pensado no en sus métodos), sin embargo, parecía que no era letrado en los círculos de hoi Ioudaioi. ¿Cómo era esto posible?

16 Entonces Jesús les respondió, “Mi enseñanza no es mía, sino de quien me envió. 17 Si la voluntad de alguien es hacer la voluntad de Dios, conocerá si la enseñanza es de Dios o si estoy hablando de mi propia autoridad. 18 El que habla de su propia autoridad busca su propia gloria; pero el que busca la gloria de aquel que le envió es verdadero, y en el no hay falsedad”.

Jesús respondió a  las preguntas que hoi Ioudaioi no habían expresado, pero estaban probablemente preguntándolas en sus corazones. Ustedes están en lo cierto, no recibí una educación “aprobada”, pero tengo un mensaje para traerles como una autoridad representativa del Dios de Israel. En otras palabras, Jesús había desafiado a los oyentes a detenerse en pensar en él como un joven sabio de las afueras de la ciudad y empezar a pensar en él como un joven profeta de Dios. Un profeta no necesita colegiatura de hombres; tiene un alto llamado; él debe ser enseñado por Dios.

19 ¿No les ha dado Moisés la ley? Todavía nadie de ustedes guarda la ley. ¿Por qué me buscan para matarme?”

Recuerden que los hoi Ioudaioi que estaban escuchando los discursos de Jesús y las interpretaciones de la Torá no hacían aún la conexión de quien era Jesús.  De repente Jesús empieza a hacer claras las cosas. Primero, los acusa de no guardar la Torá de Moisés (algo que era costumbre de los profetas de Israel), y luego, afirma el hecho de que ellos (hoi Ioudaioi) están tratando de quitarle su vida.

20 La multitud respondió, “¡Tiene un demonio! ¿Quién está buscándolo para matarle?”

La primera reacción fue la conmoción y la incredulidad.“ ¡Está loco!” (En las palabras de los Antiguos Israelitas: “Tiene un demonio!!!” algunos de ellos dijeron en voz alta: “Nadie está detrás de usted. No sea paranoico!” Pero como Jesús continuaba hablando, algunos de ellos empezaron a conectar los puntos.

21 Jesús les respondió, “Hice una obra, y todos ustedes se maravillan de esto”

Es claro que Jesús se estaba refiriendo a la sanidad de un hombre Judío en el estanque de Betesda. El estanque en la Jerusalén Helenizada probablemente funcionaba como el santuario de sanidad de Esculapio, el dios griego de la medicina y la salud (leer sobre esto aquí). Esto pasó durante el viaje previo de Jesús a Jerusalén. Puede acordarse que el hombre sanado, después que fue confrontado por Jesús sobre su vida de pecado, fue a las autoridades del Templo para identificar a Jesús.  Esto fue algo que significaba herir a Jesús y no ayudarle. También de seguro es posible que este evento causó tal alboroto que el hombre necesitó poner la culpa sobre alguien. Quizás, él fue amenazado cuando dijo que realmente no conocía quien le sanó (Juan 5.10-13), y después tuvo la oportunidad de declarar su inocencia ante los hoi Ioudaioi (Juan 5.14-15).

La sanidad ocurrió el Sábado y probablemente molestó el orden público entrando en un servicio pagano y sanando a alguien en el nombre del Dios de Israel (muy mal para las antiguas inter relaciones de fe y probablemente había sido también para lo moderno). Por lo tanto, para distanciarlos a ellos de Jesús y desacreditarlo, las autoridades del Templo lo acusaron de profanación del Sábado. Los compromisos ciegos de los hoi Ioudaioi para detener a Jesús y  despojarlo de su creciente popularidad, cerraron sus ojos de ser capaces de ver lo obvio.

“22 Moisés les dio la circuncisión (no la que es de Moisés, sino la de los padres) y usteded circuncidan a un hombre el Sábado. 23 Si el Sábado un hombre recibe la circuncisión, entonces la ley de Moisés no puede ser quebrantada, ¿están enojados conmigo porque el sábado hice el bien a un hombre de cuerpo entero? 24 No juzguen por las apariencias, sino juzguen con justo juicio”.

Se creía que por medio de la señal y el sello de la circuncisión una persona era llevada dentro de una relación de Pacto con el Dios de Israel y como resultado era completamente lleno en el espíritu. Note que Jesús estaba de acuerdo con hoi Ioudaioi que incluso aunque era un día Sábado, el ritual de la circuncisión aun necesitaba tomar lugar porque la circuncisión tenía prioridad sobre las reglas ordinarias del Sábado.

Como era de costumbre para Jesús, él no discutía con los hoi Ioudaioi sobre la legitimidad de la Ley de Moisés. Después de todo la Ley Mosaica es la Ley de Jesús, ambos, porque Jesús era el eterno Logos de Dios y, por lo tanto, era su dador original. Además, porque en su humanidad él era un Judío, estaba completa y firmemente bajo la autoridad de la Ley de Moisés. En vez de discutir sobre la legitimidad de la Ley, Jesús solo discutía con hoi Ioudaioi sobre la interpretación de la Ley de Moisés y él mismo acusaba a hoi Ioudaioi del pecado de inconsistencia (Juan 5.23). Hubo al menos otro momento cuando Jesús criticó a sus oponentes del pecado de inconsistencia cuando él traía a sus mentes una referencia del Documento Damasceno Qumramico, diciendo que mientras los Fariseos estaban en lo correcto sobre salvar la vida un Sábado, ellos estaban equivocados sobre el hecho que pensaban que la sanidad no debería permitirse en este sagrado día (Mat 12.9-13 y CD XI 11b-14a). A los Judíos del Qumram no les era permitido asistir a los nacimientos de sus animales el Sábado. Esto se hacía no fuera de la falta de preocupación del bienestar de los animales (crueldad a los animales), sino fuera de la preocupación del trabajo para incrementar el bienestar propio en el día Sábado. Un ejemplo de lo que hacía este movimiento Judío, lejos de los  Fariseos más liberales fue la siguiente prohibición: “Si se cae dentro de un hoyo o una zanja, no lo levantará en el Sábado”. Contrario a la opinión popular, el punto de Jesús en discutir con los Fariseos sobre la sanidad del Sábado, no era llamarles al arrepentimiento del legalismo y de métodos hermenéuticos malos, sino aplicar sus métodos hermenéuticos desarrollados completamente. El pecado de los Fariseos frecuentemente parece ser el pecado de la inconsistencia teológica y de la Halajá.

En un sentido Jesús está diciendo: “Pueden ver la importancia de hacer a la gente completa; espiritual y ceremonialmente en el Día Sábado, pero me rechazan el derecho para hacer que la gente esté físicamente completa en el Sábado [1].  Debemos saber que el problema que los hoi Ioudaioi tenían con Jesús nada tenían que ver con la sanidad en el Sábado. Esto fue solo una excusa para hacerlo ver mal. Su problema real era que él se establecía así mismo arriba como la verdadera autoridad, por lo tanto, en las mentes de muchos, desplazándolo a ellos de su asiento de poder.

25 Alguna gente de Jerusalén, entonces dijo, “¿No es este el hombre a quien buscaban para matar? 26 Y aquí él está, hablando abiertamente, y no le dicen nada! ¿Puede ser que las autoridades, en realidad saben que es el Cristo?

Note como cuidadosamente el autor del Evangelio distingue entre las voces de los oyentes (la gente de Jerusalén) y las autoridades (hoi Ioudaioi). Súbitamente, todo el mundo “dos más dos son cuatro” y dese cuenta que este debe ser Jesús a quien las autoridades del Templo han determinado arrestar. Habían escuchado sobre sus enseñanzas y milagros en Galilea, pero llegando a Jerusalén y sin buscar su aprobación, no era nada más que un desafío a su liderazgo. No hubo ningún lugar para ellos y Jesús, juntos. Cualquiera de ellos se mantendrían en poder, o el tomaría sus lugares.

© By Eli Lizorkin-Eyzenberg, Ph.D.


[1] Es muy importante notar que el Judaísmo (el Judaísmo Rabínico) como lo conocemos ahora acepta la sanidad como una actividad legítima que es permitida en el Día Sábado. Todo esto significa que el Judaísmo de Hoy sigue las enseñanzas de Jesús sobre la observancia del Sabbath con respecto a la sanidad y no las enseñanzas de hoi Ioudaioi que le contradecían a pesar del mito popular.

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