Hacia Delante Y Hacia Atrás: Entrando En El 2019 Desde Jerusalén

Justo hemos acabado el libro de Génesis, mis queridos lectores, y estamos a punto de iniciar con el libro de Éxodo al mismo tiempo que iniciaremos un nuevo año en nuestras vidas. No voy a seguir con comentarios de las porciones de la Torá en este post, sin embargo, antes de sumergirnos en las próximas series nuevas, me gustaría ofrecerles algunas reflexiones de Año Nuevo en la Torá de hoy.

La transición del 2018 al 2019 viene a ser más significativa cuando nos damos cuenta que iniciamos este Año Nuevo después de haber finalizado el primer libro de la Torá —abriendo verdaderamente, no solo una nueva página, sino un nuevo libro en nuestras vidas—. Este punto, entre Génesis y Éxodo, es altamente significativo, tanto en la Biblia como en nuestras vidas —por eso hoy, desde este punto de vista, miraremos tanto hacia atrás como hacia adelante—. Hacia atrás —hacia los fascinantes eventos del libro de Génesis, lo mismo que hacia los fascinantes eventos del año pasado en nuestras vidas, incluyendo nuestros fracasos y errores— recordando la maravillosa frase de José en la última porción de la Torá: “Dios lo encaminó a bien”. Hacia delante —con anticipación y esperanza, hacia los grandes milagros y la gran redención del libro de Éxodo, y hacia los grandes milagros y la gran redención del 2019— lo que sea que eso signifique.

HACIA ATRÁS

¿Cuál es el evento o la historia más importante del libro de Génesis para ustedes personalmente? Para mí, vivir en el desgarrado conflicto de Israel hoy en día, la historia de Isaac e Ismael es probablemente una de las historias más importantes y relevantes, a pesar de que esta historia ocupe tan solo unos pocos capítulos Génesis 16-21. Sí, soy muy consciente del hecho de que muchas personas árabes no se ven como descendientes de Ismael; sin embargo, creo que hay una base bíblica y una realidad espiritual más allá de nuestra visible y complicada realidad (es el tema de mi libro: Abraham had two sons).

Por eso, probablemente no sorprenda que lo primero que recuerdo del 2018 es al Presidente Trump traslando la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Sé que hay opiniones controvertidas sobre ello, y no voy a entrar aquí en debate político y créanme, también es muy controvertido aquí. Ciertamente no es fácil para nosotros vivir aquí, porque primero que todo, es Israel quien paga el precio de la audacia de Trump. Supongo que recuerdan cómo empezó todo: a finales del 2017, el 6 de diciembre, escuchamos la declaración de Trump sobre reconocer a Jerusalén como la capital de Israel. ¿2017? El primer acto oficial de una nación gentil que le dio a los judíos el derecho legal de la Tierra Santa fue la declaración de Balfour, y esto sucedió en diciembre de 1917. Luego, 50 años más tarde, en 1967, después de la Guerra de los Seis Días, Jerusalén fue recapturada, reunida y declarada como la eterna capital de Israel. 50 años después de 1967, esperando escuchar la declaración de Trump, un comentarista del noticiero FOX dijo: “Estamos esperando que llegue el Presidente Trump y cambie la historia”. Este “cambio de historia” sucedió en el 2017 y lanzó una luz adicional sobre la declaración del Presidente Trump: si alguien dudaba de que se trataba de un evento profético, solo tenía que darse cuenta de que sucedió en plena correspondencia con el reloj profético de Dios: 1917-1967-2017.

El mismo movimiento sucedió este año, el 14 de mayo y marcó el 70º aniversario de Israel. En aquel momento, estaba en el hospital y estaba mirando todo el despliegue del evento desde una habitación del hospital. La transmisión de la hermosa y solemne ceremonia de apertura de la embajada, alternada con noticias de los disturbios en la Franja de Gaza y en los territorios —y estaba mirándolo en el hospital Hadassah en Jerusalén, donde casi todos en mi departamentodesde un asistente hasta un doctor eran árabes. Y ninguna tensión se sintió allí en absoluto.

Mientras miraba, una vaga sensación crecía dentro de mí: que aunque esos pasos eran importantes e incluso proféticos, no es en el terreno político que nuestros problemas han de ser resueltos —necesitamos una radiografía espiritual aquí—. Uno de los principales temas de mi libro es el de restaurar lo que está roto y recomponerlo otra vez. Sí, por supuesto, la vida real es mucho más compleja y multifacética que la historia bíblica —pero, ¿no es ese el caso de una radiografía también?— Una persona es mucho más complicada y única de lo que su radiografía muestra: no vemos las características personales en una radiografía; no podemos reconocer al individuo por su radiografía, pero aún así una radiografía en definitiva es necesaria para ver lo que debe ser sanado —para ver dónde está la fractura y qué debe hacerse para curarla—. Necesitamos esa radiografía, necesitamos reconocer esa realidad espiritual basada bíblicamente en la vida diaria de estos dos pueblos diferentes que, son increíblemente cercanos y al mismo tiempo increíblemente hostiles. Abraham tuvo dos hijos —y la imagen familiar no estará completa hasta que ambos estén en esa imagen—.

HACIA ADELANTE

¿Y qué hay del 2019? El 2017 fue el año de jubileo de Israel, por eso fue fácil escribir sobre ello, el 2018 fue el 70º aniversario de Israel, por eso también fue fácil escribir al respecto. No hay grandes fechas conectadas al 2019 pero, ¿no significa eso que, a medida que nos acercamos al Año Nuevo, tenemos más razones para escuchar lo que Dios nos está diciendo?— Iniciamos el Año Nuevo justo después de haber leído la primera porción de Éxodo —Shemot. Sí, todo el año y todo el libro de los grandes milagros de Dios está delante de nosotros pero así como leemos sobre Moisés y su llamado en estos primeros capítulos, reflexionemos sobre un detalle al que pocas personas prestan atenciónCuando el Señor se le aparece a Moisés en la zarza ardiente, al ver la zarza, Moisés dijo:Iré yo ahora y veré esta grande visión…”[1] ) Y está escrito: Viendo JEHOVÁ que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza”.[2] ¿Pueden imaginarlo? Si Moisés no se hubiese acercado “para ver esta grande visión”, no hubiera llegado a ser quien liderase a Israel para salir de Egipto porque solo cuando Moisés comenzó a caminar en dirección a Dios, y Dios lo vio, solo entonces Dios le habló . Y quizá esto es algo que Dios quiere que escuchemos al iniciar el Año Nuevo: Él mismo escoge cuándo mostrarse a nosotros, Él mismo interviene y hace que nuestros corazones ardan en nuestro interior, Él mismo nos llama. Pero que Él permanezca con nosotros depende de nuestra respuesta: ¿estamos listos para literalmente salir de nuestro camino como hizo Moisés— para escuchar y obedecer?

 

 

Extractos de mis libros están incluidos en este artículo (y en muchos otros post de aquí), por eso, si les gustaron los artículos de este blog, les gustaría también mis libros, pueden obtenerlos desde mi página: https://blog.israelbiblicalstudies.com/lulia-blum/ También me gustaría recordarles  que ofrecemos un curso sobre la Porción Semanal de la Torá, y aquellos interesados en estudiar en profundidad la Parashat Shavua, junto con aspectos del Nuevo Testamento, son bienvenidos a solicitar este curso o a contactarse conmigo (juliab@eteachergroup.com) para más información y para un descuento.

 

¡FELIZ AÑO NUEVO, QUERIDOS LECTORES!

¡QUE TENGAN UN GLORIOSO 2019!

[1] Éxodo 3:3

[2] Éxodo 3:4

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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