Perdido En La Traducción: Los Nombres

Continuamos nuestro viaje a través de esta apasionante historia bíblica: la historia de José y sus hermanos. Estamos en la porción de la Torá Mikétz, Génesis 41-44. Estos capítulos son mis favoritos en el libro de Génesis, así que definitivamente necesitaré lehitapék —«contenerme»— de la misma manera, como veremos que José está haciendo en esta porción.

Los nombres

Al comienzo de nuestra porción de la Torá, somos testigos de una escena asombrosa: José (que acaba de ser traído de su prisión) está interpretando el sueño de Faraón. Muy impresionado, Faraón decide convertirlo en el segundo hombre en Egipto, afirmando que solo el trono de Faraón separará su autoridad de la de Faraón. Como señal de la nueva identidad de José, «Faraón… le dio a José el nombre de Zaphenát-Panéaj».

No hay acuerdo entre los eruditos en cuanto a lo que este nombre pueda significar realmente, y hasta el día de hoy no ha habido una interpretación aceptada por todos. Sin embargo, si, junto con la tradición judía, derivamos el nombre Zaphenát-Panéaj de raíces hebreas (y no egipcias), el nombre tendría mucho más sentido. La raíz Tzaphán significa, «esconder, atesorar o almacenar»; Panéaj significa «descifrar, averiguar, resolver, decodificar, interpretar». Por lo tanto, Zaphenát-Panéaj, el nuevo nombre de José, podría traducirse como: «El que explica las cosas ocultas». Teniendo en cuenta el hecho de que José interpretó los sueños de Faraón, realmente podría haber sido el nombre que le dio Faraón.

Luego leemos que José tuvo dos hijos en Egipto. En primer lugar, aquí hay una conexión clara entre dos hijos de José y dos hijos de Judá que murieron en el Capítulo 38: los dos hijos de Judá murieron, mientras que «a José le nacieron dos hijos» —el que vendió pierde a sus dos hijos, mientras que el que fue vendido tuvo dos hijos—.

Tratemos de comprender el significado hebreo original de sus nombres. José llamó el nombre del primogénito Manasés. El nombre Menashé (Manasés) se deriva de la raíz hebrea נָשָׁה: «hacer olvidar». José quería olvidar todo el sufrimiento y la aflicción que atravesó. Por eso llamó a su hijo Menashé.

El nombre del segundo fue Efraín. El nombre Efraín se deriva de la raíz פָּרָה: «hacer fructífero». Evidentemente, en ese momento José pudo seguir adelante, volverse fructífero y productivo en la tierra extranjera.

¿Qué tenían de especial los hijos de José? ¿Por qué los viernes por la noche, durante la celebración del sabbat, los padres judíos bendicen a sus hijos con los nombres de los hijos de José? ¿Por qué se escogen a los hijos de José para esta bendición en lugar de escoger a los patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob?

No sabemos mucho sobre estos niños y, sin embargo, tenía que haber algo en ellos que los convirtiera en un paradigma de bendiciones. Primero, Efraín y Menashé son los primeros hermanos de la Torá cuya relación no está marcada por los celos y la rivalidad, y este hecho por sí solo presenta un testimonio poderoso de la paz en el corazón de José y en el hogar de José. Además, estos dos niños crecieron en el exilio, completamente separados de su familia extendida y, sin embargo, obviamente permanecieron fieles a Israel y al Dios de Israel. Por lo tanto, antes de su muerte, Jacob selecciona a los dos hijos de José para recibir las bendiciones a través de los siglos. Hay un mensaje poderoso en esta bendición. Cuando les decimos a nuestros hijos: «Que Dios los haga como Efraín y Menashé», deseamos que estén siempre conectados espiritualmente con su pueblo y su Dios, sin importar dónde vivan y crezcan.

La reunión tan esperada

En Génesis 42, somos testigos de una escena dramática: los hermanos de José finalmente llegan a Egipto y se paran ante él. ¡Cuánto tiempo y con qué pasión ha estado esperando José este encuentro! ¿Has contemplado alguna vez el hecho de que, a pesar de que habían pasado muchos años y le habían pasado tantas cosas a José, la reconciliación de los hermanos sigue siendo el punto principal de esta narración? José es Virrey de Egipto, con una carrera brillante y una familia maravillosa, ¡sin embargo, el encuentro con sus hermanos sigue siendo extremadamente importante para él! ¿No indica esto que es extremadamente importante para Dios, en primer lugar? Vimos algo similar en la historia de Jacob: Jacob había pasado veinte años en exilio y tantas cosas habían sucedido y cambiado en su vida, y sin embargo, su encuentro y reconciliación con su hermano gemelo Esaú fueron tan importantes ante los ojos de Dios que Dios vino a Jacob directamente antes de esta reunión! Sí, el encuentro más importante en la vida de Jacob, el que definió su nombre y destino y el nombre y destino de todo el pueblo —Peniél— sucedió justo antes de su encuentro con Esaú (y sin duda cambió este encuentro de cómo podría haber sido, a la asombrosa historia que tenemos en la Biblia). Algo sobre la reconciliación de los hermanos es de vital importancia ante los ojos de Dios: podemos ver esto claramente en la vida de Jacob, y aún más claramente, ¡podemos verlo en la historia de José!

Entonces vinieron los hermanos. Se inclinaron ante José, el Virrey de Egipto, exactamente como lo predijeron sus sueños, y los reconoció. Sin embargo, no se dieron cuenta de que este Virrey egipcio era el hermano que habían vendido unos veintidós años antes: «Y los hermanos de José vinieron y se postraron ante él con el rostro en tierra. José vio a sus hermanos y los reconoció, pero actuó como un extraño para ellos y les habló ásperamente».

Esta historia es absolutamente apasionante, incluso en la traducción, sin embargo, cuando la leemos en hebreo descubrimos algo casi increíble: el verbo para «él los reconoció» (וַיַּכִּרֵם), y el verbo para «actuó como un extraño para ellos» (וַיִּתְנַכֵּר אֲלֵיהֶם), ¡se derivan de la misma raíz! ¿Puedes imaginar? Estas dos acciones, no solo muy diferentes, sino en cierto sentido completamente opuestas —«reconocer» y «disfrazar»— se expresan mediante verbos que provienen de la misma raíz. Es imposible de traducir y casi imposible de explicar.

Este es un ejemplo excepcionalmente hermoso de cuán especial es el idioma hebreo y cuán profunda es la Palabra de Dios. El hebreo es principalmente un lenguaje verbal, y los verbos aquí se derivan de raíces de tres consonantes que comprenden la «esencia» del significado de una palabra. La mayoría de los verbos en hebreo se forman cambiando vocales y agregando a una raíz diferentes prefijos y sufijos, formando así diferentes raíces. Dependiendo de su raíz (binyán), los verbos derivados de la misma raíz pueden tener significados muy diferentes, como vemos aquí en nuestro texto. Sin embargo, al derivarse de la misma raíz —todos tienen algo en común: todos se relacionan con la misma «esencia»—.

Volviendo a nuestra historia: sí, José se hizo un extraño, y sí, estaba irreconocible, y sin embargo, fuera de su disfraz, esta asombrosa raíz de reconocimiento toca los corazones de los hermanos con algo dolorosamente familiar. No es de extrañar, desde el primer encuentro con este Virrey egipcio, sabían que se trataba de su hermano vendido hace mucho tiempo, aunque parecía no haber ninguna conexión entre las historias. El Espíritu de Dios está tocando sus corazones, y sus corazones están ardiendo, aunque sus ojos no pudieron reconocer a su propio hermano, y esta dinámica completamente increíble se expresa en dos verbos hebreos, opuestos en significado, pero derivados de la misma raíz: hikír – hitnakér.

LÍNEA INVISIBLE

En Génesis 43, once hermanos se encuentran ante José. José finalmente ve a su hermano Benjamín, de quien ha estado separado durante muchos años, y está absolutamente abrumado por el amor: «Ahora su corazón anhelaba a su hermano y buscaba un lugar para llorar».[1] En hebreo, la descripción de los sentimientos de José es sumamente intensa: כי-נכמרו רחמיו אל-אחיו —esta es una de las expresiones más fuertes en la Biblia para describir los sentimientos de amor y compasión—. Cuando el Rey Salomón buscó determinar la verdadera madre de un niño en disputa y fingió tener al bebé dividido en dos, «ella anhelaba con compasión a su hijo».[2] (נכמרו רחמיה אל-בניה). Esa misma profundidad de amor describe la emoción con la que José se siente abrumado.

José corre a llorar en su habitación interior. Sin embargo, ¿qué hace al salir de esta habitación interior? Todo lo contrario de lo que esperamos y de lo que él personalmente podría desear hacer: se lavó la cara para que no quedara rastro de esas lágrimas, «y… se contuvo…» – (ויתאפק; hitapék).[3] La palabra hebrea (להתאפק; lehitapék) significa «reprimirse» o «controlarse a uno mismo».

Necesitamos ver a José «contenerse a sí mismo» en el Capítulo 43 (ויתאפק), para poder apreciar completamente el Capítulo 45, nuestra próxima porción de la Torá, donde José ya no puede «contenerse a sí mismo…»  (לא יכול להתאפק). La próxima vez, veremos esta línea recta —invisible para los participantes, pero visible para el lector— conectando directamente al José que llora en secreto en la «habitación interior» y contiene sus lágrimas, con el José sollozando abiertamente con una emoción profunda e incontrolable. El José que ויתאפק – con el José que no pudo contenerse: לא יכול להתאפק.

[1] Génesis 43:30.

[2] 1 Reyes 3:26; una de las Biblias en español traduce esta frase como: «Ella estaba profundamente conmovida por su hijo».

[3] Génesis 43:31.

En esta publicación se incluyen extractos de mis libros (y en muchas otras publicaciones en este blog), así que si te gustan mis artículos, también puedes disfrutar de mis libros, puedes conseguirlos aquí. Las ideas que lees en estas páginas son típicas de lo que compartimos con nuestros estudiantes durante las clases de DHB (Discovering the Hebrew Bible/Descubriendo la Biblia Hebrea) o WTP (Weekly Torah Portion/Porción Semanal de la Torá). Si estos artículos te abren el apetito por descubrir los tesoros ocultos de la Biblia hebrea, o por estudiar en profundidad la Parashát Shavúa, junto con las ideas del Nuevo Testamento, me complacerá proporcionarte más información (y también un descuento de maestros para nuevos estudiantes) con respecto a los cursos de eTeacher (juliab@eteachergroup.com).

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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