Preguntas Difíciles (2)

Me gustaría recordarles, mis queridos lectores, que no hemos terminado nuestra discusión de la alegoría de Pablo en Gálatas. En primer lugar, leamos de nuevo el texto de Pablo:

22 «Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre. 23 Pero el de la esclava nació según la carne y el de la libre, por la promesa, 24 cosas que son simbólicas. Porque estos son los dos pactos: el del Monte Sinaí que engendra servidumbre, que es Agar, 25 porque esta Agar es el Monte Sinaí en Arabia, y corresponde a Jerusalén que ahora es y está en servidumbre con sus hijos, 26 pero la Jerusalén de arriba es libre, la cual es la madre de todos nosotros».

Hace dos semanas comenzamos a abordar las difíciles cuestiones que plantea este texto. ¿Recuerdas nuestra respuesta a la primera pregunta: ¿Por qué y cómo Agar simboliza el Pacto del Sinaí? La respuesta se basó en la posición completamente única de Agar: ¡ella es la única mujer en la Biblia a quien el Señor le habló dos veces! Si sabemos que Agar no es un símbolo negativo, entonces el mensaje de Pablo podría ser muy diferente de como se suele interpretar. De hecho, podría estar diciendo que, dado que Agar ocupa un lugar tan especial y único en la historia y en el corazón del Señor, y dado que nadie más la reemplazó en este lugar, el Pacto del Sinaí simbolizado por Agar también tiene un lugar especial y único en el plan de Dios y no debe ser reemplazado por otro.

Sin embargo, hay otra cuestión con la que muchos tropiezan —la cuestión de la esclavitud—. Si Dios mismo redimió a su pueblo de la esclavitud: «Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de Egipto, de la tierra de la esclavitud»,[1] ¿cómo podría toda su existencia sobre la Torá ser alegorizada por la esclavitud? ¡Esta es la pregunta que trataremos de abordar hoy!

¿Por qué y cómo el Pacto del Monte Sinaí da origen a la «esclavitud»?

Seguiremos explorando la imagen de Agar porque estoy convencida de que Agar es clave en la alegoría de Pablo. Recuerda que Pablo (Shaul) había sido educado en las Escrituras, las había estudiado toda su vida y, por lo tanto, habían cosas que eran obvias para él, pero no serían tan obvias para el lector cristiano promedio que rara vez abre el Antiguo Testamento. Está claro que, como esclava, Agar en verdad representa la esclavitud. Sin embargo, el estatus de Agar como esclava no tenía nada que ver con ella como persona. Ella era una imagen positiva, que estaba en una situación negativa. Su atadura no era parte de quién era ella, más bien era parte de sus circunstancias, parte de la situación en la que se encontraba.

Al conectar el Pacto del Sinaí con Agar, Pablo parece decir que, de manera similar, el Pacto del Sinaí fue algo positivo en una situación negativa. La esclavitud no fue parte del pacto mismo; más bien, fue parte de la situación en la que se estableció el pacto. Según Pablo, la «esclavitud» fue parte de la condición de las personas en ese momento (antes de Jesús). No voy a extenderme mucho en los conceptos de libertad y esclavitud de los escritos de Pablo (hay muchos libros teológicos escritos sobre el tema y no creo que deba o pueda agregar nada a lo que ya se ha escrito). Sin embargo, en una forma muy simplificada, la «esclavitud» para Pablo significa la forma en que vivimos aquí en esta tierra —de una forma corrupta y no redimida—. Es la «esclavitud» de la corrupción, la «esclavitud» de nuestra carne no redimida. Por eso, según Pablo, Dios tuvo que enviar a «su propio Hijo en semejanza de carne de pecado»:[2] para que pudiéramos recibir la libertad, para que nuestra carne pudiera ser redimida y liberada de esta esclavitud. Dado que el Pacto del Sinaí estuvo vigente mucho antes de la venida de Jesús, se trató de personas no redimidas y de carne no redimida; por lo tanto, se trató de personas que estuvieron en cautiverio.

Volviendo a Agar e Ismael: ahora estamos listos para descubrir cosas aún más sorprendentes a través de esta alegoría. Ismael fue el primogénito de Abraham. Que Abraham tuviera un hijo cuando tenía 86 años fue, en sí mismo, absolutamente asombroso; y, sin embargo, eso fue solo el comienzo. Dios tuvo que continuar con su plan. Cuando Isaac nació, en cierto sentido completó el proceso de redención de Ismael: Ismael fue liberado de su esclavitud. Ismael se convirtió en un hombre libre solo después de que nació Isaac. Tan paradójico e inesperado como suena para aquellos que conocen la historia, Agar e Ismael dejaron de ser esclavos solo después de que abandonaran la casa —recibieron la libertad solo después de que fueran desterrados—. Piénsalo: para ser libres, Agar e Ismael necesitaron que Sara y Abraham los dejaran ir. No sucedió a través de las circunstancias más agradables o fáciles, pero sin embargo, sucedió: Agar e Ismael quedaron libres. Dios los llevó a su libertad, a la plenitud de su destino, solo después del nacimiento de Isaac.

Entonces, cuando Pablo cita las palabras de Sara: «Echa fuera a la esclava y a su hijo», estas palabras, en cierto sentido, también podrían leerse como «déjalos en libertad», porque Agar, junto a Ismael quedaron libres solo después de que fueran expulsados. No se habrían vuelto libres si se hubieran quedado. En este sentido, despedirlos fue liberarlos a la libertad —a su verdadero destino—. El verbo griego, ekballo, que Pablo usa aquí, entre otras definiciones, puede significar esto: «hacer que una cosa se mueva directamente hacia la meta prevista». Por ejemplo, la misma palabra aparece en Marcos 1:12 y se refiere a la ida de Jesús al desierto: «Inmediatamente el Espíritu lo llevó al desierto». El Espíritu lo mueve directamente a la meta prevista. Creo que esto es exactamente lo que Pablo quiere decir aquí: «Enviarlos a la meta prevista», para que puedan ser libres, para que puedan convertirse en quienes siempre estuvieron destinados a convertirse.

Resumamos ahora: la llegada de Isaac significó que Agar e Ismael dejaran de ser esclavos y entraran en libertad; Agar e Ismael seguían siendo los mismos pero ahora eran libres.

De acuerdo con esta alegoría, la llegada de Jesús significó que el Pacto del Sinaí podría avanzar «directamente hacia la meta prevista». Durante mucho tiempo, Ismael fue solo un hijo en la familia de Abraham —y durante mucho tiempo el Pacto del Sinaí fue el único pacto que existió— pero sabemos que la historia tenía que continuar. Sabemos que, desde el principio, Dios previó que Isaac naciera en la familia de Abraham, así como que Jesús naciera en este mundo, ¡no para reemplazar, sino para ayudar al mayor a entrar a su verdadero destino!

 

[1] Éxodo 20:2.

[2] Romanos 8:3.

 

En este artículo se incluyen extractos de mi libro «Abraham tuvo dos hijos», por lo que si te gusta el artículo, también puedes disfrutar del libro, puedes obtenerlo aquí.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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