Purim: La Historia Y La ProfecÍa

Mis lectores sabrán que una de las palabras más importantes de mis escritos es “oculto”. Hoy, al entrar en las celebraciones de Purim (este año es especialmente alegre ya que es el 70º aniversario de Israel), estoy muy contenta al escribir sobre el Libro de Ester porque hay muchísimos temas ocultos en este libro profético.

 

LA HISTORIA

Todos conocen la historia: expulsados de Tierra Santa, los judíos se asentaron en diversas ciudades del Imperio Persa. En cierto momento, el rey del imperio, el Emperador Asuero, estuvo buscando una nueva esposa, y así la hermosa y pura Ester —Hadasa, una huérfana criada por su primo, un judío temeroso de Dios llamado Mardoqueo— se convirtió en la reina de ese gran imperio. Obediente al consejo de Mardoqueo, ella no reveló a nadie sus orígenes. (Por cierto, este es nuestro primer “oculto”: una piadosa muchacha judía, con la luz de Dios en su corazón, está oculta dentro del oscuro lugar pagano —el palacio del Rey—.

En el transcurso de la historia, Mardoqueo se negó a inclinar su cabeza en honor de Amán, un consejero real del Emperador Asuero. Lleno de ira contra Mardoqueo, Amán pide al rey que decrete un genocidio masivo contra los judíos: el emperador formula su decreto ordenando  destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día” (Ester 3:13).

Una sorprendente conversación entre Mardoqueo y la reina Ester sigue así: Mardoqueo le cuenta a Ester sobre la conspiración de Amán y el decreto del rey, y le pide a ella que intervenga para salvar a su pueblo. Todos conocemos sus famosas palabras: “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:14).

Mardoqueo convocó a los judíos para ayunar y orar, Ester también ayunó y oró durante tres días, y como resultado, la maldad fue revocada y los judíos se salvaron. Un decreto que el rey había sellado no podía ser anulado, pero Ester fue capaz de convencer a Asuero para que ahorcara a Amán y formulara un segundo decreto, permitiendo que el pueblo judío se defendiese. El día 13 de Adar, se organizaron batallas por todo el Imperio entre los judíos y aquellos que querían destruirles. Al día siguiente, el 14 de Adar, fue un día de celebración por la consiguiente victoria judía. Dado que la batalla en Susa duró dos días, la celebración en Susa se estableció el 15 de Adar. Entonces estos dos días se constituyeron como la festividad de Purim —el 15 de Adar en ciudades amuralladas y el 14 de Adar en ciudades sin amurallar— (hoy Jerusalén es la única ciudad en que Purim se celebra el 15 de Adar).

 

LA PROFECÍA

Ahora, vayamos a 1946 (alrededor de 2500 años) y verás que cuando escribí: “libro profético” no fue un error tipográfico, —aunque—, como probablemente sabes, el Libro de Ester forma parte del Ketuvim o Escritos de la Biblia hebrea. El 1º de octubre de 1946, después de 216 sesiones de la corte, el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg dio sus veredictos sentenciando a muerte a los líderes del partido nazi. Diez líderes nazis fueron ahorcados. Uno de ellos fue Julius Streicher, pieza clave de la propaganda nazi y editor del periódico anti-semita Der Sturner. Segundos antes de ser ahorcado, Streicher giró la cara súbitamente hacia los testigos y gritó: “Festividad de Purim 1946”.

Para poder entender las palabras finales de Streicher, examinemos el texto. En el capítulo 9 leemos:

“Y dijo el rey a la reina Ester: En Susa capital del reino los judíos han matado a quinientos hombres, y a diez hijos de Amán. ¿Cuál, pues, es tu petición? y te será concedida; ¿o qué más es tu demanda? y será hecha. 

Y respondió Ester: Si place al rey, concédase también mañana a los judíos en Susa, que hagan conforme a la ley de hoy; y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán” (Ester 9:12-13).

Durante generaciones, nuestros sabios han comentado respecto a esta extraña demanda: Si los hijos de Amán ya habían sido ejecutados, ¿cómo podían ser ahorcados? Encontraron la respuesta en la palabra “mañana”. ‘Hay un mañana que es ahora, y un mañana que es después’. En otras palabras, Ester estaba pidiendo que la ejecución de los hijos de Amán sucediera también en el futuro. ¿Por qué? Porque aunque en los días de Ester el genocidio estaba abolido, la Meguilá Ester nos dice explícitamente que el primer decreto nunca fue anulado. Los odiosos planes y las crueles intenciones de Amán —“de destruir, matar y exterminar a todos los judíos”— habían estado allí desde entonces y todavía existían. Por lo tanto, Ester está pidiendo las mismas victorias en el futuro. En este sentido, la ejecución de los diez líderes nazis en 1946 fue desde luego —Purim 1946—.

Pero hay una “profecía oculta” aún más asombrosa en el texto de la Meguilá Ester relacionando la historia de Purim con esta ejecución. Si leemos el texto original, veremos que las cuatro letras de los nombres de los diez hijos de Amán, están escritas en forma diferente: tres letras son más pequeñas —tav, shin y zayin— mientras que una letra es más grande —vav—. Los sabios judíos siempre han enseñado que cualquier variación en el tamaño de una letra de las Escrituras tiene un significado específico. Así pues, ¿cuál es el significado de estos tamaños de letras inusuales?

El valor numérico de la letra vav (la más grande) es 6; las pequeñas tav, shin, zayin juntas forman 707 (400+300+7) Por lo tanto, estos números significan el año 707 del sexto milenio —en otras palabras—, el año judío 5707, que corresponde a… sí, acertaron correctamente, 1946, el año en que ejecutaron a estos diez criminales de guerra nazis. Toma en cuenta que el número original de los líderes nazis que fueron sentenciados fue 11; sin embargo, después de los juicios de Nuremberg, Hermann Göring se suicidó, entonces el número que quedó fue 10 —exactamente como en la solicitud de Ester—. Fíjate también que, ya que el juicio fue conducido por un tribunal militar, los condenados debían ser ejecutados por un pelotón de artillería; sin embargo, el veredicto fue “muerte en la horca” —de nuevo, exactamente como en la petición de Ester—. Sin duda fue la mano soberana de Dios orquestando estos eventos —y aparentemente uno de los condenados, Julius Streicher, fue capaz de ver la mano de Dios, tal como desarrolla la conexión con Purim en sus palabras finales: “Festividad de Purim 1946”—[1]. Ahora creo que estarás de acuerdo en que el Libro de Ester es un libro profético.

¡CHAG PURIM SAMEACH!

La próxima vez seguiremos la discusión de este fascinante libro y las importantísimas lecciones que nos enseña.

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[1] Puede que te interese saber que ellos fueron ahorcados el 16 de octubre, aquel año era Hoshana Rabbah —el día en que, de acuerdo con el judaísmo, el juicio del mundo para el siguiente año está finalizado—.

 

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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