Un Dios Personal En El Judaísmo Y En El Cristianismo Por La Dra. Faydra Shapiro

Queridos amigos:

Hoy es para mí un honor presentarles a mi amiga y colega Dra. Faydra Shapiro. Ella es judía como yo mismo, pero la diferencia es que ella es judía ortodoxa. Faydra dirige el Centro de Estudios de Galilea que tiene que ver con la Relación Judío-Cristiana en el Colegio Max Stern del Valle de Yezreel, en el norte de Israel. Se crió en Canadá y completó su doctorado en la Universidad McMaster. Durante muchos años fue profesora universitaria en el departamento de Religión y Cultura del Canadá. Junto con su preciosa familia hicieron “Aliyah” (inmigraron a Israel) hace varios años y ahora dirige el primer programa de esta índole en Israel. Es madre orgullosa de seis hijos. Yo la invité a participar con regularidad en nuestro grupo de Estudios Judíos para Cristianos ya que estoy convencido de que su voz, como judía ortodoxa respecto al movimiento cristiano de hoy en día, ofrece una perspectiva muy necesaria. Sé que ella ofrecerá un amistoso y a la vez correctivo pero equilibrado punto de vista sobre el judaísmo que los cristianos necesitan escuchar.

Dr. Eli Lizorkin-Eyzenberg.

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Faydra Shapiro[dropcap color=»#ffffff» background=»#66a3bf»]L[/dropcap]

as introducciones son cosas divertidas – algunas veces por lo que no se dice, por lo que se asume, pero que te dicen mucho.

Hace algunos años di una charla en una iglesia en Norte América sobre Israel y las relaciones judeo-cristianas. Los oyentes estuvieron muy motivados y tal como la charla llegaba a su fin, sentí que había hecho un magnífico trabajo enseñando e inspirando a la audiencia. Hasta que llegado el momento, un caballero de edad, se levantó y me hizo una pregunta. Él dijo: “Muchas gracias, Dra. Shapiro. Fue una importante charla. Pero una cosa que usted ciertamente no dijo fue sobre el rol de su fe en Jesucristo”. “Oh, cielos!” pensé, mi corazón se vino abajo. Evidentemente había hecho un trabajo brillante, pero fallé en un punto esencial.

Desde ese día, me tomo un tiempo para manifestar y dejar claro que: Yo soy judía. Admitamos que una judía con un interés fuera de lo común en el cristianismo y en el Nuevo Testamento pero aún y así, simplemente una judía “ortodoxa”.

Necesariamente, no importa mucho, pero siempre es útil saber de dónde viene una persona.

Hoy quisiera debatir un tema que muy a menudo surge en mis conversaciones con cristianos- casi siempre con amigos evangélicos y con estudiantes. Es el tema de “tener una relación con Dios”, y la creencia de que ésta es un beneficio en el camino de Jesús. Si bien yo reconozco que la retórica en su conjunto de “relación no religión” es un producto del año 1970 (más o menos), popular en la América Evangélica, es una actitud que tiene importantes implicaciones, incluso si no hubiera sido movilizada por muchos cristianos. Otra vez, ahora, prestemos atención una vez más a lo que no se dice. Tener una “relación” con Dios, como ¿opuesto a qué? La otra opción (claramente indeseable) es “religión”. Así con Jesús, uno puede en apariencia, tener algo verdadero e inmediato – una relación personal con Dios, mientras que los judíos solo tienen “religión”.

Vayamos a explicar esto un poco. “Relación” se entiende como tener algo íntimo, experimental, místico, personal, de amistad, profundo, espiritual. ”Religión” es atribuido a las asociaciones que son orientadas por normas, hecho por el hombre, legalístico, formal, distanciado y superficial. Dando estas referencias, tener, claramente, una relación es algo deseable mientras que religión es algo progresivo del pasado. Y no es extraño para los cristianos, lectores de los Evangelios, asumir esto precisamente – que la oferta de Jesús a la gente era una relación personal (íntima, profunda) con Dios específicamente en distinción a los judíos quienes solo ofrecen religión (formal, estéril).

Pueden imaginar el impacto que este clase de eslogan tiene para la comprensión cristiana del judaísmo.

También es interesante cómo este énfasis resuena con la corriente actual de la gente que insiste en decir que son “espirituales, no religiosos”.

En realidad, el judaísmo toma la idea de una relación individual con Dios más seriamente. Es obvio para los judíos que ambos, temor y amor a Dios son importantes y así, enfatizando uno sobre el otro nos lleva a un enfermizo desequilibrio. Pero el amor del judío a Dios y la relación personal con Él concluye con un punto de vista bastante diferente del de la Cristiandad Evangélica contemporánea por varias razones.

Primero, muchos judíos encuentran populares las expresiones y la línea evangélica tal como “Mi Salvador, mi amigo fiel” y “Jesús toma el timón” viniendo a ser también casualmente entrelazado con el “Santo, bendito sea Él” para estar más cómodos. La preocupación es que en este enfoque transforma al Soberano, poderoso Maestro del Universo en un ser peligrosamente parecido a nosotros mismos.

Segundo, los judíos creen que haciendo Su voluntad es la máxima expresión de amor, gratitud y apego a Dios. De manera que, buenas relaciones se expresan en acciones. Porque cumpliendo la “Mitzvoth” (mandamientos) a menudo parece extraño a los forasteros, es muy difícil para los cristianos admitir cosas como guardar las leyes dietéticas o cumplir con el Sabbath con lo que se supone es – una declaración del amor a Dios.

Y creo que lo ideal para ambos, judaísmo y cristianismo sería un equilibrio y una integración de corazón y manos, relación y religión, informal y formal, espontáneo y fija. Nuestro desafío es buscar lo invisible detrás del eslogan, y detrás de nuestras suposiciones – aprender a ver lo “espiritual” del judaísmo y el rol de “practicar” o “vivir santamente” el cristianismo.

Muy pronto, los judíos de todo el mundo celebrarán el día más sagrado del año – “Yom Kippur” (el día de la Expiación). Es un día muy poderoso, dedicado intensamente a la oración y ayuno con algunas de las más emotivas liturgias de la tradición judía. Algunas veces, en este impresionante día, nosotros describimos nuestra relación con Dios con estas palabras:

Porque somos tu pueblo, y Tú eres nuestro Dios.
Porque somos tus hijos, y Tú eres nuestro Padre.
Porque somos tus siervos, y Tú eres nuestro Señor.
Porque somos tu colectividad, y Tú eres nuestro Destino.
Porque somos tu heredad, y Tú eres nuestra Porción.
Porque somos tu rebaño, y Tú eres nuestro Pastor.
Porque somos tu viñedo, y Tú eres nuestro Cuidador.
Porque somos la obra de tus manos, y Tú eres nuestro Hacedor.
Porque somos tus compañeros, y Tú eres nuestro Amado.
Porque somos tu tesoro, y Tú eres nuestro Amigo.
Porque somos tu pueblo y Tú eres nuestro Rey.
Porque somos tus enamorados y Tú eres nuestro Enamorado.

(Da clic aquí para escuchar la canción y mirar la letra en Hebreo)

 

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  1. LUZ ELENA RIVERA TOBAR

    Es una canción hermosa. Y como lo dice el artículo, debemos tener una relación íntima con Dios, cuando se tiene, el Espíritu Santo nos da revelación; para mí es una relación de la Amada con el Amado, es de entrega total.

    Por otra parte, por la misericordia de Dios, muchos Judios estan recibiendo a nuestro señor Jesucristo.