Vinimos A Disipar La Oscuridad (canciÓn De Hanukkah)

¿DÓNDE ESTÁ EL MILAGRO?

Continuamos hoy con nuestras reflexiones de Hanukkah. La última vez, seguimos la narrativa del Primer libro de Macabeos, el cual cuenta los eventos que Hanukkah conmemora. Hoy vimos que, después de una serie de batallas, los macabeos milagrosamente reconquistaron el Templo. Empezaron a limpiarlo y a restaurarlo, y finalmente fue posible rededicarlo el día 25 de Kislev:

4:54 Este fue dedicado… justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado.

4:55 Todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y adoraron y bendijeron al Cielo que les había dado la victoria.

4:56 Durante ocho días celebraron la dedicación del altar, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de acción de gracias.

Como sabemos, en recuerdo de esta dedicación, Hanukkah fue establecido como una celebración de ocho días (la palabra hebrea חֲנוּכָּה, Hanukkah, se puede traducir como “inauguración”, “dedicación”, “consagración”). Sin embargo, también hay algunos detalles muy interesantes de esta descripción que no debemos olvidar –y este será nuestro enfoque para hoy–.

Primero que todo, ¿dónde está el milagro del aceite y de la menorah? Cada niño judío conoce la historia de Hanukkah: los macabeos querían encender la menorah del Templo; ellos se encontraron que solo había aceite purificado para un día; con fe, encendieron la menorah y milagrosamente, ese suministro de aceite para un día duró ocho días. Este es el milagro de Hanukkah que nosotros celebramos hoy –pero no está en el texto–. Primera de Macabeos es de los testimonios oculares más antiguos y únicos de la historia de Hanukkah –y para nuestra gran sorpresa, ahí no encontramos el milagro del aceite–. El texto solo nos explica la victoria militar y la rededicación del Templo, la dedicación desde luego duró ocho días, pero no hay explicación del porqué, ni una sola palabra del milagro.

La esencia de la celebración de Hanukkah se cambió durante el periodo rabínico, y encontramos esta explicación en el Talmud Babilónico, tratado Shabbat 21b:

“Porque cuando los griegos entraron en el Templo, contaminaron todos los aceites, y cuando la dinastía hasmonea prevaleció y los derrotó, buscaron y encontraron apenas un frasco de aceite que estaba con el sello del Sumo Sacerdote, pero que contenía suficiente para un día de iluminación; por lo tanto, un milagro fue efectuado allí y ellos encendieron [la lámpara] durante ocho días. El año siguiente, esos [días] fueron escogidos como un festival con [el recital de] Hallel y la acción de gracias”.

Así pues, por la descripción de Primera de Macabeos, está claro que la celebración original fue a raíz de la victoria militar y la rededicación del Templo. Incluso si el milagro del aceite ocurrió, Primera (y también Segunda) de Macabeos, no lo menciona en forma alguna. Sin embargo, el foco de la celebración se ha ido cambiando a través de los siglos: en lugar de celebrar el suceso militar de los macabeos, la festividad de Hanukkah ha venido a ser una celebración del milagro divino y de la luz divina. Esto es Hanukkah tal como lo conocemos hoy en día –el Festival de las Luces– Chag Urim.

LA LUZ BRILLÓ EN LA OSCURIDAD

Hay una pregunta adicional que podemos hacernos a nosotros mismos respecto a lo ocurrido en Primera de Macabeos. Uno podría esperar que la reconquista y la rededicación del Templo podría constituir la culminación, el clímax de la historia –su “final feliz”, por así decirlo–. Sin embargo, el libro tiene dieciséis capítulos –y la rededicación del Templo sucede al final del capítulo cuatro– así pues, ¿qué sucede en los siguientes doce capítulos?

Les diré que –estos capítulos están llenos de acciones militares– de batallas, de victorias y de derrota, y esto es muy importante. No es comúnmente sabido que los macabeos no obtuvieran su independencia con la reconquista de Templo. Antíoco todavía era su gobernante y las tropas sirias todavía ocupaban Eretz Yisrael y la mayor parte de Jerusalén. La luz de la primera Hanukkah verdaderamente brilló en medio de la oscuridad. Y aquí vemos el significado profético de esta celebración: todo trata de la luz venciendo la oscuridad. Bastante a menudo, las celebraciones de Hanukkah comienzan en completa oscuridad, entonces la luz de una vela –la primera vela de Hanukkah– rompe la oscuridad, y después, –más velas y más luces–. Es muy hermoso y muy impresionante. Uno de los cantos centrales durante Hanukkah se llama BANU CHOSHECH LEGARESH – –“VINIMOS PARA QUITAR LA OSCURIDAD”– y desde luego ese es el sentimiento abrumador que uno tiene durante estas celebraciones: la luz divina supera incluso lo más oscuro de la oscuridad.

AÚN MÁS PROFÉTICO

Por ahora, probablemente estarán de acuerdo en que Hanukkah es desde luego una fiesta muy profética –pero esperen a escuchar lo que la lectura de los profetas (Haftarah) es para Hanukkah–. Haftarah en el Shabbat de Hanukkah viene del profeta Zacarías, donde leemos que Zacarías animó al pueblo de Judá a reconstruir el Templo que había sido destruido en 586 a.C. Podemos ver que el tema del Templo en esta lectura ciertamente vincula a Hanukkah con esta Escritura. Sin embargo, es la sección final de este Haftarah lo que añade una importancia profética adicional a Hanukkah. Zacarías está viendo una visión: “He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él. Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda”. Cuando Zacarías pide una explicación, el Señor responde:

“No con ejército, ni con fuerza,
sino con mi Espíritu,
ha dicho Jehová de los ejércitos”.[1]

Mientras encendemos nuestra Hanukkiah, nos identificamos con el mensaje solemne del festival: la Luz disipa las tinieblas; el Espíritu de Dios supera la fuerza y el poder humano. Espero que este año se unan a nosotros en el encendido de las velas. Este año Hanukkah empieza el martes por la noche, el día 12 de diciembre y continúa hasta el miércoles 20 de diciembre. La primera noche, encendemos solo una vela; la segunda noche, encendemos dos, y así sucesivamente. En la octava noche de Hanukkah, todas las ocho velas del Hanukkiah están encendidas. Sí, Hanukkah es una celebración de ocho días (que lo hace, una vez más, incluso más profético debido a estos ocho días increíblemente profundos –el día de “más allá”–) y por eso ustedes todavía tienen tiempo de unirse –y transformarse en parte de la Luz que disipa la oscuridad–.

¡CHAG URIM SAMEACH!

¡FELIZ HANUKKAH!

[1] Zacarías 4:2,6

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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