Yo Responderé A Los Cielos Y Ellos Deberán Responder A La Tierra

El día de la revelación: Perspectiva judía

«15 Y deberás contar desde el día después de sabbat, desde el día que trajiste la gavilla de la ofrenda movida: siete sabbat deberán completarse. 16 Cuenta quince días hasta el día después del séptimo sabbat; luego deberás ofrecer un nueva ofrenda de grano al Señor».[2]

Estas son nuestras Escrituras para citar Shavuót —la Fiesta de las Semanas— una de las tres fiestas bíblicas de peregrinaje.  La Torá no nos proporciona una fecha específica para esta fiesta ya que la vincula directamente con la Pascua. La palabra Shavuót significa «semanas» y la Fiesta de Shavuót marca la finalización del periodo de conteo de siete semanas entre la Pascua y Shavuót. Hoy Shavuót se celebra el 6 de Siván, quince días después del segundo día de la Pascua. Es una de las principales fiestas anuales en el calendario bíblico.

Las lecturas de la Torá para este feriado incluyen Éxodo 19-20: El ascenso de Moshé (Moisés) al Monte Sinaí y los 10 mandamientos. ¿Por qué? No muchos cristianos están conscientes del hecho de que en la tradición judía, Shavuót llegó a entenderse como la conmemoración de la entrega de la Torá a Moisés en el Monte Sinaí. Aunque no hay una referencia explícita a eso en la Torá, en Éxodo 19:1 leemos que los israelitas llegaron al pie del Monte Sinaí «en el tercer mes». El tercer mes después del éxodo es Siván; dado que también fue el mes de Shavuót, los rabinos dedujeron que Dios entregó la Torá en Shavuót. Entonces, Shavuót se asoció con la entrega de la Torá, y en tradiciones judías gradualmente se volvió la Fiesta de la entrega de la Torá.

El día de la revelación: Perspectiva del Nuevo Testamento

Probablemente sepas que Shavuót y Pentecostés son dos nombres diferentes para la misma fiesta. La Biblia dice: «cuenta quince días», por eso en el Nuevo Testamento el nombre del feriado a menudo se traduce como «Pentecostés». Por lo tanto, es en el contexto de Shavuót que deben observarse los eventos de los primeros dos capítulos del libro de Hechos.

Por ejemplo, cuando en Hechos 1:4 Jesús manda a sus discípulos a no «salir de Jerusalén», podríamos entender mejor este mandato si recordamos que Shavuót es una de las tres fiesta bíblicas de peregrinaje en el que todos los judíos se suponía debían estar en Jerusalén: «Tres veces al año todos tus hombres deberán aparecer ante el Señor tu Dios en el lugar que él escogerá: en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en la Fiesta de las Semanas y en la Fiesta de los Tabernáculos».[3]

Luego leemos en Hechos 2 que «1 cuando el día de Pentecostés había llegado, todos ellos estaban en un lugar. Y de repente desde el el cielo llegó un sonido como la corriente de un viento violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados.3 Dividió lenguas, como el fuego, apareció entre ellos, y una lengua descansó sobre cada uno de ellos».[4]

Si recordamos eso, por el siglo I, Shavuót ya estuvo asociado con la entrega de la Torá a Moisés en el Monte Sinaí, entenderíamos que ciertamente no fue coincidencia que el descenso del Espíritu fuese descrito en el día de Pentecostés. Más aún, podríamos mirar todos estos parelos hermosos y profundos entre Dios entregando Su Palabra y Dios entregando Su Espíritu. Lucas conscientemente e intencionalmente describe los eventos de Hechos 2 en términos de un «segundo Sinaí». El «sonido como un viento violento» en Hechos 2 ciertamente hace eco del trueno de Éxodo 20:18, y el fuego de Hechos hace paralelo del fuego de Éxodo. En el Midrásh Éxodo Rabbá, tenemos este comentario en Éxodo 20: «Una voz se dividió en siete y ellas se dividieron en setenta idiomas».[5] Hillary Le Cornu y Joseph Shulam citan una oración del Midrásh incluso más llamativa: «La voz salió y se dividió en siete voces y de las siete voces en setenta lenguas, para que todas las naciones escucharan. Y cada nación escuchó la voz en su propia lengua y fue asombroso».[6] ¿Este sonido no es casi como la cita del libro de Hechos?: «Y cuando este sonido ocurrió, la multitud se unió, y estaban confundidos porque todos los escucharon hablar en su propio idioma. Entonces todos estuvieron asombrados». Entonces, en ambas ocasiones Shavuót se convierte en el día cuando el cielo es abierto y Dios mismo reclama a Su pueblo. El mandato de Jesús a los Apóstoles de esperar en Jerusalén (en Hechos 1:4) también podría entenderse como una pista que, de la misma manera en que Su Palabra fue entregada en Shavuót, de la misma manera Su Espíritu también será entregado en Shavuót.

El día de la revelación: El Mesías escondido es revelado

Ahora podemos decir con seguridad que la revelación es el tema principal de Shavuót, tanto en la tradición judía como en el Nuevo Testamento. No muchos están conscientes, sin embargo, de la revelación adicional que sucedió ese día. Aquellos de mis lectores que leyeron el libro sobre el «Mesías Escondido»[7] podrían recordar que es aquí, en el segundo capítulo del libro de Hechos, que el estatus mesiánico de Jesús por primera vez es revelado públicamente. El contraste con Su ocultamiento en los Evangelios es dramático. No hay mejores palabras para describir este cambio abrupto en la atmósfera del Evangelio de Lucas a Hechos, que el mismo versículo de Lucas: «Lo que has hablado al oído en las habitaciones interiores se proclamarán en los tejados de las casas». A diferencia del secreto revelado/solo oculto «al oído» de la identidad mesiánica de Jesús en el Evangelio, aquí en Hechos 2, el día de Pentecostés, escuchamos una proclamación abierta de su mesianismo —por primera vez—. En su primer discurso abierto, Pedro proclama en voz alta (casi literalmente «en los tejados de las casas») que Jesús de Nazaret es el Mesías: «Por lo tanto, que toda la casa de Israel sepa con certeza que Dios ha creado a este Jesús, a quien crucificaron, tanto Señor como Cristo». El secreto, el conocimiento esotérico del Evangelio de repente se convierte en un mensaje ampliamente difundido en Hechos; el secreto del mesianismo de Jesús es revelado —y también sucede en Shavuót—, junto a los otros dos eventos profundos.

 

 

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[1] Oseas 2:21.

[2] Levítico 23:15,16.

[3] Deuteronomio 16:16.

[4] Hechos 2:1-3.

[5] Éxodo Rabbá, 28:6.

[6] Hillary Le Cornu, Joseph Shulam, The Jewish Roots of Acts, Netivyah Bible Instructions Ministry, 2003, p.55

[7] Julia Blum, As though hiding His Face, 2018. Puedes obtener este y mis otros libros aquí: https://www.amazon.com/Julia-Blum/e/B00LUY0JN8/ref=ntt_dp_epwbk_0 o en mi página:https://blog.israelbiblicalstudies.com/julia-blum/ 

 

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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