Cerradura NÚmero Tres: Realidad “como Si”

Hoy abrimos la cerradura número tres – y para eso, por supuesto, tenemos que utilizar la Llave Número Tres–: como si. En Lucas 24:28 leemos: Él hizo como si tuviese que ir más lejos. Son unas palabras muy remarcables y también una llave muy remarcable: no hay muchos pasajes en la Biblia donde Dios actúe “como si”, cuando Él pretende hacer algo–. Comentando sobre esta llave, debemos darnos cuenta que en nuestras vidas, constantemente encaramos situaciones reales “como si” –porque el Señor no puede revelarnos Su amor hasta que Su plan sea realizado–. Como en la historia de José: En su habitación privada, invisible para su hermano Benjamín, José derramó lágrimas de amor por su hermano, aún y así, dejando su habitación, él hizo algo completamente distinto a lo que nos esperábamos de él y de lo que él mismo probablemente deseaba hacer. Se lavó la cara para que no hubiera rastro de su llanto de amor, se reprimió… y entonces –siguió su plan, tal como si no amase a Benjamín–. Es una expresión muy gráfica y expresiva de la diferencia entre la verdad desconocida y las cosas visibles “como si”. Lo mismo encontramos en la historia de Lázaro: Cuando Yeshua no acudió para sanarle, y parecía –para Lázaro y para los que estaban allí– como si Él no le amase. La Biblia está llena de estas historias “como si” donde el secreto del amor de Dios (Jesús amaba a María y a su hermana y a Lázaro) estuviese escondido en los planes de Dios (esta enfermedad no es mortal, sino para la gloria de Dios). Estas historias nos enseñan que la fe es la… evidencia de las cosas que no se ven: No podemos saber los pensamientos de Dios ni el corazón de Dios simplemente mirando las cosas que son vistas –con mirar solamente la realidad “como sí”–. Esta es la razón de por qué tenemos estas palabras “como si” en el último capítulo de transición del Evangelio de Lucas. Un gran escritor, Lucas quiere que veamos por completo su Evangelio a la luz del enfoque de este capítulo –y por eso, para ver la historia “como si” en la historia de Israel y de Yeshua–: como si Él tuviese que ir más lejos, como si Él nos hubiese abandonado.

Recordemos una vez más la historia de José y Benjamín. En ese dramático momento, cuando la copa es extraída del saco de Benjamín y las miradas de aquellos hombres –ya sea perplejos o condenando, llenos de odio o de compasión– están fijos en su hermano menor, podemos discernir fácilmente estas dos realidades que no solo parecen no encajar, sino más bien se oponen y contradicen una con la otra. En una realidad visible “como si”, Benjamín es odiado y despreciado, aparenta ser el ladrón y el enemigo. La verdadera realidad es invisible, está completamente oculta a la vista de sus hermanos. En esta verdadera, realidad invisible, Benjamín es el amado; José, el autor de toda esta historia y el único en cuyo nombre Benjamín es acusado, ama infinitamente a su hermano. Si preguntamos por qué la realidad visible “como si” contrasta tan sorprendentemente con la realidad invisible, y por qué en la realidad visible Benjamín es acusado de ladrón y enemigo, la respuesta es muy simple: por causa de sus hermanos. José ha formado este plan para que sus hermanos pudieran arrepentirse. Por ellos mismos, para su propio cambio y transformación, hace que su amado hermano sea el malvado en este plan. Sí, Benjamín carga el peso de este juicio, pero el verdadero juicio no es para Benjamín, sino para sus hermanos. El corazón de los hermanos es puesto a prueba con Benjamín específicamente porque es a quien José más ama. Benjamín es acusado de ser un enemigo para su bien.

Ahora podemos apreciar mejor el secreto, el misterio del plan de Dios para Israel, que Lucas está intentando transmitirnos. Lucas quiere que entendamos que el plan invisible de Dios difiere grandemente de las circunstancias visibles, y a la vez, de la realidad visible “como si”, ahí existe otra realidad invisible –la única realidad verdadera–. Tal como en la historia de Benjamín, en esta realidad invisible todas las cosas son de otra manera. Como escribirá Pablo más tarde: son enemigos para nuestro bien –pero para siempre los amados del Señor–.

Me gustaría también recordarles que este verbo griego προσεποιησάμην: hacer como si, actuar como si, pretender –ocurre solo una vez más en toda la Biblia– en Juan 8:6, en la historia de Jesús y la mujer sorprendida en adulterio: Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo, como si no les oyera”.[1] ¿Por qué actuó como si no les escuchase? De Juan 8 conocemos muy bien el porqué: exactamente como en la historia de José, Él estaba probando el corazón de quienes le rodeaban –y les estaba probando mediante la realidad “como si”. De la misma manera el corazón de los pueblos alrededor de Israel están siendo probados con esta realidad “como si”: como si Él tuviese que ir más lejos, como si Él nos hubiera abandonado. ‘El que esté libre de pecado entre nosotros que lance la primera piedra’. Yeshua dijo esto respecto a la mujer sorprendida en adulterio. Aunque ella fue sorprendida en un pecado vergonzoso y rodeada de escribas y fariseos que llevaban vidas legales y piadosas, cuando fueron confrontados, ninguno de ellos se consideró a sí mismo sin pecado como para tirar la piedra sobre ella. A propósito, estas son las verdades que el cristianismo ha declarado, el resumen religioso de la satisfacción y justificación propia. Apenas un siglo después, encontramos a Israel atormentada y escupida, asediada por escritores y teólogos cristianos: igualmente convencidos de su propia justicia y su pecaminosidad, uno detrás de otro y en completa contradicción con las palabras y el espíritu del Maestro, comenzaron a apedrearla. Durante siglos y siglos, esas piedras salieron volando contra Israel, lanzadas por aquellos que predicaban a otros sobre el amor y la compasión. Por eso este mensaje parece ser muy importante para los escritores del Nuevo Testamento: debemos ser conscientes de esta realidad “como si”, tenemos que entender que aunque Israel parece ser olvidada por Dios, al nivel de las circunstancias visibles, en realidad, la realidad invisible es que el Señor tiene un amor infinito por Israel.
Habiendo dicho esto, sin embargo, debo admitir que en mi opinión, una de las más importantes observaciones en estas ideas de “como si”, la encontramos en una profecía del Tanach. Estoy trabajando en el libro sobre el Mesías oculto, y mis lectores lo verán muy pronto, así que de acuerdo con la profecía bíblica, el Mesías se suponía que debía estar “como si escondiese su rostro de nosotros”. Esto es exactamente lo que hizo Yeshua mientras estuvo en esta Tierra. De forma inesperada y sorprendentemente, descubriremos el patrón del “Mesías oculto” en la bien conocida profecía –y esta profecía posiblemente podría haber sido una de las principales razones para que Él mantuviese oculto su mesianismo–. Supuestamente, Yeshua tenía que ocultar su rostro de nosotros; la dignidad mesiánica de Yeshua debía ser ocultada durante su vida y su ministerio. Entonces, mediante Su sufrimiento, muerte y resurrección, Él vendría a ser revelado como Mesías –y nosotros utilizaremos nuestra siguiente llave, Partiendo el Pan, para abrir la siguiente cerradura y comprender cómo sucedió–.

 

 

 

[1] Debe ser mencionado que la última parte del versículo –aquella en la que estamos realmente interesados– no ocurre en todas las versiones griegas, y por lo tanto, tampoco nos encontramos estas palabras en todas las traducciones en inglés. Estoy usando aquí el texto bizantino para la traducción griega y de King James para la de inglés.

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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Deja un comentario

  1. Edgar Linares

    Muchas gracias por tomar el tiempo me bendice mucho leer y aprender de sus comentarios. Estoy aprendiendo amar aIsrael.

  2. Angel Eduardo Freire Aguilar

    Le agradezco por hacerme entender el significado de estas dos palabras.
    D-ios le bendiga .

  3. Rafael Buzón Benjumea

    ¿Por qué no salen los comentarios que os pongo?
    invierto tiempo en hacerlos
    Quisiera una explicación, o por favor no me mandeis más
    Gracias.

    1. Eric de Jesús Rodríguez Mendoza

      BS»D

      Shalom Rafael!

      Primero que todo disculpas por la sensación de que tus comentarios no aparecían.. es que de tanto en tanto me ocupo de revisarlos y he aquí ya lo he publicado.

      Gracias por visitarnos y seguirnos,

  4. Nancy Carrasco Badani

    Soy cristiana evangélica, amo a Israel y este mensaje me ha gustado mucho, ha tocado mi corazón y me ha bendecido, gracias por compartirlo conmigo.

  5. Rafael Buzón Benjumea

    Buenas noches Julia:
    Partiendo de esta frase te comento mi opinión: «Supuestamente, Yeshua tenía que ocultar su rostro de nosotros; la dignidad mesiánica de Yeshua debía ser ocultada durante su vida y su ministerio».

    En mi opinión, el Mesías es revelado por Dios en el Bautismo de Jesús por San Juan Bautista en el río Jordan. «Los pecados que Él ofrece para su perdón son nuestros pecados, los de toda la humanidad». En su vida anterior su entorno oculta el rostro mesiánico de Jesús. Tenía que recibir la confirmación del Padre, y la conexión del Espíritu, para que su vida fuese pública.

    A veces concibo «El Quijote» como si se desarrollase en el purgatorio y Alonso Quijano tuviese que purificar los extravíos que hiciese en su vida anterior. Había que pasar por todos los acontecimientos de su vida anterior.

    Igualmente pienso que Jeshuá no quiere decir públicamente que es el Mesías, simplemente porque no ha llegado su hora. No había tenido una vida anterior, pero si podía estar planificado su destino. Le dice a sus discípulos que preparen la Cena Santa, y les comenta que cuando pasen por la puerta… verán pasar… Parece como si a retazos viera su destino.

    Su Misión es instaurar el Reino, y nos enseño por activa y por pasiva, pero carecemos de amor, porque somos Egocéntricos, egoístas, comodones, soberbios, orgullosos… y simplemente lo que predica nos molesta, tanto que preferimos crucificarle.

    Estoy en total desacuerdo con que fuese el destino que le dio el padre, es decir: morir por nosotros para salvarnos. Ya hemos dicho que Él llevo nuestros pecados en su Bautismo para que fuesen perdonados. ¿Si el Padre no nos lo envió para morir por nuestro pecados, que sucedió? Ya somos todos mayorcitos, y yo el primero, para asumir que con nuestros pecados lo crucificamos , a Él en Jerusalem y al Jeshuá que esta en el corazón de cada prójimo, en cada lugar y en todos los tiempos.

    Nos lo cargamos, Dios lo resucitó, en mi opinión después de resucitado se forma el Cuerpo Místico de Cristo, y desde allí nos purifica. Esto requiere: complejo de culpa, arrepentimiento, conversión y por fin cambio. Es muy duro, durísimo, llevo 28 años y todavía estoy con ello.

    Un abrazo Julia, y gracias por tus escritos
    Rafa.

  6. Rubén Isaza Isaza

    Julia, thanks another time. You are a charming writer and teacher.

  7. Jose Luis

    …»Durante siglos y siglos, esas piedras salieron volando contra Israel, lanzadas por aquellos que predicaban a otros sobre el amor y la compasión» .

    Gran verdad.
    Muchas gracias por sus estudios. Un cordial saludo

  8. Ma Cristina García Belina

    Tnank you Julia for all your comments, I have enjoy all of them and looking forward for your book that I think will be full of interest like your other books that I have enjoyed. I love so much Israel and pray daily for her. Thanks again Julia.
    With all my love
    Cristina García Belina.