Isaac E Ismael: La AlegorÍa (1)

Mis queridos lectores, la Pascua ha terminado y pensé que volveríamos a nuestra serie de Hechos después del festival. Sin embargo, dado que Shavuót llegará en unas pocas semanas, y tampoco puedo perderme esta fiesta bíblica, decidí que volveríamos a Hechos después de Shavuót. Mientras tanto, continuaremos con el tema que inicié en mi último artículo: “Isaac e Ismael”. Como algunos de ustedes sabrán, este tema es muy especial para mí, y me gustaría mostrar que, no solo se pasa por alto el tema en sí mismo, sino que todo lo relacionado con esto se ha malinterpretado en gran medida. Mi misión principal aquí sigue siendo la misma: ¡juntos releeremos y reinterpretaremos algunas partes de la Escritura!

La alegoría de Pablo

¿El Nuevo Testamento dice algo acerca de Isaac e Ismael? El único lugar en el Nuevo Testamento donde se refiere a los hijos de Abraham es en la interpretación alegórica de la historia de los dos hijos de Abraham Isaac e Ismael que se encuentra en el capítulo cuarto de la Epístola de Pablo a Gálatas. Esta conocida alegoría es el único lugar en el Nuevo Testamento que se refiere a nuestra historia. Sin duda, es una sección muy difícil, y algunos comentaristas del Nuevo Testamento realmente afirman que «en todo el Nuevo Testamento, quizás no hay un pasaje más difícil de interpretar».[1] Pero antes de comenzar a tratar con los comentarios, leamos el pasaje de la Escritura misma.

«Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito:

Regocíjate, oh estéril,
tú que no das a luz;
Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;
Porque más son los hijos de la desolada,
que de la que tiene marido
”.

Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Más ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre».[2]
Incluso una lectura superficial de esta Escritura deja claro que la interpretación alegórica de Pablo es extremadamente compleja. El texto parece vincular las leyes de la Torá dada en el Monte Sinaí, que es «ahora Jerusalén», con la esclavitud, lo que implica que estaba representada por la condición de Agar como esclava, mientras que la Jerusalén celestial «libre» está representada por la Sara libre y su hijo. Se puede imaginar el completo choque que esta interpretación ha sido para todos los creyentes judíos en Yeshúa (Jesús); y para todos los que han sido criados en la Torá que han conocido desde la infancia las historias del Génesis. ¿Cómo pudo Pablo hacer las ecuaciones «Agar = Monte Sinaí» y «Sinaí = la actual Jerusalén» frente a la convicción de los judíos fundamentalistas de que la Ley Mosaica fue dada a los descendientes de Isaac en el Monte Sinaí y no tuvo nada que ver con Agar?[3] Puedo imaginar a algunos de ellos realmente haciendo esa pregunta, y tal vez algunos todavía hacen la misma pregunta hoy. No es de extrañar que «este pasaje sea usado a menudo para acusar a Pablo de torcer y distorsionar la Escritura»[4] La brecha entre el entendimiento judío tradicional y la alegoría de Pablo fue enorme, incluso en el siglo I, y ha ido creciendo desde entonces, habiendo asumido una vida propia durante la tradición cristiana de dos milenios.
Durante siglos, la interpretación cristiana tradicional ha leído el texto de Pablo como una alegoría de la diferencia entre la ley y la gracia —o entre judíos y cristianos—. La Iglesia siempre ha visto el propósito principal de esta alegoría como la identificación de los cristianos de Galacia, y los cristianos en su conjunto, como los verdaderos hijos de Abraham y Sara —los hijos de la libertad, los hijos de la promesa— mientras que Agar representa el pacto hecho en el Sinaí y el pueblo judío como «hijos nacidos de la esclavitud».
A partir de esta alegoría, las figuras de Sara e Isaac, originalmente los mismos símbolos del pueblo judío, el fundamento mismo de la identidad de Israel como un pueblo separado, fueron gradualmente reclamados por los cristianos como sus propios símbolos. Ellos se equipararon con el pacto de promesa, una promesa que incluía la bendición de Abraham[5] para los gentiles: «para que pudiéramos recibir la promesa del Espíritu por medio de la fe»,[6] mientras que Agar se convirtió en un símbolo del pacto en el Monte Sinaí. En el siglo III, en la literatura cristiana, «Agar» y «Sara» se convirtieron en palabras clave para «sinagoga» e «iglesia», respectivamente. Por ejemplo, Agustín de Hipona (d.430) afirma que los judíos, contrariamente a su afirmación, descienden de Agar, mientras que los cristianos son la verdadera «simiente de Abraham».
Tengo que admitir que durante mucho tiempo, yo misma luché con este pasaje de la Escritura. ¿Cómo podía Pablo, él mismo judío, usar una retórica anti-judía tan fuerte? Parece que la única manera en que podemos darle sentido a este texto es tratar de entender lo que Pablo originalmente quiso decir. ¿Qué pretendía  que entendieran inicialmente sus lectores? En «El león, la bruja y el armario» (Las Crónicas de Narnia), cuando el viejo profesor responde de una manera completamente inesperada a los niños, que buscan su consejo, dice entonces, mirando sus caras atontadas: «¡Lógica!… ¿Por qué no enseñan lógica en estas escuelas?».[7] Repetiría lo mismo aquí. Solo tenemos dos posibilidades: o Pablo contradice la Palabra de Dios, o la lectura tradicional de este texto está equivocada. Sabemos que la Palabra de Dios no puede contradecirse a sí misma, por lo tanto, nuestra única opción aquí es admitir que la interpretación tradicional puede estar equivocada. ¿Era el significado original del texto muy diferente de su significado en la tradición cristiana de hoy? La próxima vez intentaremos entender juntos lo que Pablo quiso decir originalmente con sus palabras.

 

 

[1] Comentarios del Nuevo Testamento del InterVarsity Press: Gálatas 4.

[2] Gálatas 4:21-31.

[3] Ibid.

[4] Comentarios del Nuevo Testamento de InterVarsity Press: Gálatas 4.

[5] Gálatas 3:14.

[6] Ibid.

[7] C.S. Lewis, El león, la bruja y el armario, capítulo.5.

 

En este artículo se incluyen extractos de mi libro “Abraham tuvo dos hijos”, por lo que si te gusta el artículo, también puedes disfrutar del libro, puedes obtenerlo aquí.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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