La Teología Del Logos En El Judaísmo Pre-cristiano (juan 1.1-3)

“1 En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Él era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas existieron a través de Él, y sin Él nada existió. Lo que ha existido…”

Es absolutamente cierto que el autor original de este Evangelio, en su midrashic (explicación) [1] prólogo del resto del libro, declara que hay un ente referido como “Dios”, al igual que un ente referido como la “Palabra de Dios”. Ambos, Dios y Su Palabra, en la mente del Evangelista son divinos y existen eternamente. Que una teología admita esta interpretación o no, es de alguna manera irrelevante. Esto es después de todo la teología del Evangelio de Juan y así es como el autor ve a Dios. Lo puede tomar o dejar.

Algunos dirían que la retórica de “diferencia e igualdad” entre Dios y Su Palabra empieza con la Literatura Cristiana; particularmente en estos primeros versos del Evangelio de Juan, mientras que otros pueden objetar con esto por ser el lenguaje usado para la creación en el Génesis. Él creó todo por el poder de Su Palabra. Sin embargo, ambas ideas son inadecuadas.

Es cierto, que Dios habló (o dijo) a todo para que existiera, pero en ningún lugar (al menos no en Génesis) implicó que Dios y la Palabra hablada por Él fueran «distintos y aún iguales» en su naturaleza, y por lo tanto, poder y gloria. Así, mientras que Génesis 1 no contradice esta idea, tampoco la comprueba.

Las Escrituras de la Biblia Hebrea [2] no fueron los únicos libros leídos y escuchados por la gente de épocas antiguas en sus lecturas religiosas comunitarias. También fueron expuestos a una amplia variedad de textos Judíos que la gente consideraba como espiritualmente útiles e incluso muchas veces sagrados. (Hay que recordar que durante este tiempo el Canon (tanto Judío como Cristiano) no estaba todavía firmemente establecido. La áspera idea en lo que se convertiría el Canon estaba surgiendo).

En los tratados Judíos de Filón y otros, escritos en Griego, un concepto muy similar, si no el mismo, es presentado también. Se refiere al uso de la palabra griega Logos tal como se usa en los Evangelios (Heredero 205-6), mientras que en los materiales Arameos/ Sirios/ Judío-Hebreos, la misma (o una muy similar) idea es muy frecuente, aunque no siempre, es indicado por la Palabra Memra (Targum Neofiti en Gn. 3.13). Una vez que un estudiante de Historia de la Religión empieza investigando las ideas Judío Pre-Cristianas acerca de la Palabra de Dios en la literatura para-bíblica, temprana o contemporánea, con el Evangelio de Juan, ese estudiante empezará rápidamente a darse cuenta que hasta este punto (Juan 1.3) el autor del Evangelio no ha introducido aún ninguna idea nueva (y seguramente nada extraño) para el pensamiento del mundo Judío del primer siglo tal como existió en el tiempo.

Esto cambiará bruscamente con el versículo 14, con la introducción de la idea casi totalmente inesperada de la Palabra de Dios llegando en la forma de carne humana y eternamente uniendo su divina naturaleza a la frágil humanidad de la cual Él mismo, en la tradición Cristiana, fue el creador [3].

 

[1] Midrash es una manera de interpretar las historias bíblicas que van más allá del simple significado. Esto llena vacíos dejados en la narrativa bíblica respecto a eventos y personajes que están solo insinuados en el texto mismo.

[2] Los judíos lo llaman Tanak – un acróstico para la Torá (Los Cinco Libros de Moisés), Neviim (Los Profetas), y Kituvim (Los Escritos), mientras en la Tradición Cristiana es habitual referir a la misma colección de Escrituras como el Antiguo Testamento.

[3] Para una explicación más detallada de la Teología de Logos en el Judaísmo Pre-Cristiano, por favor, mire el ensayo del Profesor Daniel Boyarin: “Logos, A Jewish Word: John’s Prologue as Midrash” (Logos, Una Palabra Judía: El Prólogo de Juan como Midrash) en el Nuevo Testamento con anotaciones judías, pág.546-549.

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  1. Ana López

    Buenas tardes.
    Tengo una duda.
    El Mesías puede considerarse elohim desde una perspectiva judía???

    1. Eric de Jesús Rodríguez Mendoza

      BS»D

      Shalom Ana!

      En efecto, Yehoshúa’ es el cuerpo de Dios desde la eternidad hasta la eternidad. Yehoshua’ es ‘imanu’el = Dios con nosotros.

  2. Bismarck

    Resulta interesante que se desconecte a Dios de su palabra, incluso se le dé a ella vida propia fuera de Dios, tal como otra deidad. En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios y el verbo era Dios, según puedo ver, no es mas que una descripción de quien es Dios, y una reafirmación de su característica más resaltante: su poder de comunicación, a través del cual ejerce autoridad, crea cosas, elementos y seres vivos y todo aquel que porta o lleva su palabra, se convierte en su representante, en su autorizado, en su embajador y no por esto a esta persona se le debe llamar Dios.

    Así que este punto de vista del libro de Juan, representa su noción de Dios y estoy de acuerdo en que hay irrelevancia, ya que Dios es quien es y su infinidad es tan profunda que nunca llegaremos a comprenderle, Él hace como quiere y nosotros solo realizamos interpretaciones de lo que Él hace, sin que Él deje de ser quien es a pesar de nuestro concepto de Él.

  3. Bismarck

    Buenas noches,

    He leído muchas veces el libro de Juan en su capítulo 1, y realmente no observo que se diga que la palabra era un ente físico que coexistía como Dios, o paralelo a Dios. Observando mi propia conformación humana, puedo ver que mi palabra es una característica esencial de mi persona. Sin mi palabra (poder de comunicación) no existo o me encuentro en un estado de inconsciencia. Mi palabra sola, sin mi, no puede existir, salvo que yo autorice a alguien a llevar mi palabra o a hablar en mi nombre, o a expresar en mi nombre mis ideas de manera textual, en ese caso esa persona pasa a ser mi representante o mejor dicho, pasa a ser «yo mismo» (en un contexto judío), no porque lo sea, sino porque lleva mi palabra y mi autorización para hablar en mi nombre exactamente lo que yo digo.

    Lo expresado anteriormente establece las bases para mi idea de la deidad de Jesús, según mi punto de vista, su deidad consistió en que gozó de la autorización de Dios para hablar exactamente lo que Dios le dictaba y a diferencia de los profetas, su misión trajo consigo una verdad salvadora, él representaba el precio del nuevo pacto, una vida que Dios entregaba para pagar el precio del error, del defecto de las acciones de la humanidad.

    Un símil mundano y coloquial a lo que Dios hizo a través de Jesús, consiste en lo que se puede hacer a través de un parlante o empleando un micrófono+amplificador+parlantes, en este caso cada vez que Dios hablaba Jesús lo repetía tal como funciona un parlante.

    De esta manera, no observo como ya dije, una palabra desprendida de Dios o coexistiendo como Dios, sino una palabra que forma parte de Dios, como una característica de Él mismo. Así que cuando Jesús muere en la cruz, no se trató de la muerte de Dios, sino de la muerte de Jesús como parte de la planificación salvadora, luego por ende su resurrección no se trató de la resurrección de Dios, sino que Dios resucitó a Jesús como parte de esa planificación,

    Saludos,

  4. Eric Rodríguez

    BS»D

    Tengo mucha discrepancia con respecto a la afirmación:
    «Que una teología admita esta interpretación o no, es de alguna manera irrelevante. Esto es después de todo la teología del Evangelio de Juan y así es como el autor ve a Dios. Lo puede tomar o dejar».

    Me parece inadmisible. ¡Claro que es relevante! Si una cosa hay que respetar, es el hecho de que Los Creyentes en Yehoshúa’ Hamashíaj (Jesucristo), creemos también que todo el texto que contiene el evangelio, desde Mateo hasta Apocalipsis, es inspirado por Dios (tal como se acepta de igual forma para el texto del pacto de los primeros, Avraham, Yitzjaq y Ya’aqov).

    Por consiguiente no se trata de cómo «ve» el autor a Dios, ni es algo que «se puede dejar o tomar». Se trata de una afirmación contundente: La palabra de Dios, estaba en su seno, siendo la imagen visible de su hipostasia, posee cuerpo tangible, glorioso, y de ese cuerpo, se despojó, de sus atributos, sin estimar SER IGUAL a Dios como cosa a qué aferrarse, y vino como un luz tenue (Nógah, נוגה), después de ser la ‘Or ‘eyn sof (אור אין סוף), para habitar en lo más profundo y recóndito con respecto a la presencia de Dios, que es este universo/mundo; esta acción era conocida y esperada de Mashíaj, con el nombre de הדירה בתחתונים Hadiráh Batajtonim.
    Yehoshúa’, Jesús, la Palabra, es Dios!