Porción De La Torá Trumá – Tetzavé

Dado que mi último artículo trató sobre Purím, olvidamos la porción de la Torá, Trumá. Por lo tanto hoy comentaré sobre dos porciones de la Torá —TrumáTetzavé—. No es difícil combinarlas dado que ambas porciones contienen las instrucciones de Dios dadas a Moisés respecto al tabernáculo que debía ser erigido, el sacerdocio, que estaba para servir en él, y los servicios, que estaban para ser efectuados en el tabernáculo.

El tabernáculo: ¿terrenal o celestial?

«Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo les muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo harán». [1] Estas son las instrucciones para Moisés que encontramos en esta porción. El tabernáculo sería un santuario para que el Señor se encuentre con su pueblo y para morar en medio de ellos. Existe una abundancia de detalles respecto a este proyecto en construcción, y a veces nos maravillamos de por qué fue necesario para las Escrituras proporcionar todos estos detalles. La creación del mundo se describe en solo dos capítulos; ¿por qué la construcción del santuario temporal ocuparía doce capítulos de este libro?

Estos capítulos se consideran como proféticos por los escritores del Nuevo Testamento. Desde una perspectiva del Nuevo Testamento, el tabernáculo en Éxodo apuntó hacia futuras realidades espirituales. Las instrucciones que encontramos en Éxodo, especialmente las palabras recurrentes: «Conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte» se utilizan en el Nuevo Testamento (particularmente en la Epístola a los Hebreos) para establecer la afirmación teológica de que existe un tabernáculo celestial. El terrenal fue «… figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: “Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”».[2] Según el escritor, este tabernáculo celestial es el verdadero lugar de residencia celestial permanente de Dios —a diferencia del tabernáculo terrenal que fue simplemente una copia temporal del verdadero—. «Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios».[3]

Por otra parte, aunque este tabernáculo celestial se interpreta proféticamente y escatológicamente en el Nuevo Testamento, aún se ve como un símbolo de la futura realidad por venir. Los escritores del Nuevo Testamento miraron hacia la redención final de Dios cuando «el tabernáculo de Dios esté con los hombres y Él more con ellos». La visión de la nueva creación en Apocalipsis 21:1 y la visión de la Nueva Jerusalén en Apocalipsis 21:2 se resumen en este anuncio: «el tabernáculo de Dios está con los hombres». Entonces, la expectativa final de la fe del Nuevo Testamento —la expectativa del mundo nuevo, redimido, transformado donde Dios mora con su pueblo— se expresa aquí a través de esta hermosa imagen del tabernáculo celestial: «Y oí una gran voz del cielo que decía: “He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”».[4]

No con manos

Para los escritores del Nuevo Testamento, todo en la descripción de este tabernáculo terrenal tenía un significado espiritual y tipológico: el arca, el candelero, el sacerdocio —todo señalaba hacia la futura realidad espiritual en Jesús—. Veamos algunos ejemplos:

  • EL ARCA

El tabernáculo, con su santuario interno, y especialmente el propiciatorio fue el punto de contacto entre el cielo y la tierra. Allí Dios prometió encontrarse con su pueblo. «Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio… todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel».[5]  Según el Nuevo Testamento, así como Dios una vez encontró a su pueblo y habló «de sobre el propiciatorio», ahora Dios encuentra a su pueblo en Jesús. En Romanos 3:25, Pablo llama a Jesús «hilastērion de Dios». Aunque la mayoría de traducciones traducen esta palabra como «sacrificio de expiación» o «lugar de expiación», de hecho, esta es exactamente la misma palabra griega que la Septuaginta usa para «propiciatorio» en el tabernáculo: «la redención… en Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación (propiciatorio) por medio de la fe en su sangre…».[6] Usando este término, Pablo de hecho redefine el «propiciatorio». «Al declarar a Jesús como el propiciatorio de Dios, Pablo anuncia que… el encuentro salvador con Dios es posible solo a través de los medios que Dios mismo provee»[7]  —y que de ahora en adelante Dios solo ha proporcionado estos medios en Jesucristo—.

  • EL CANDELERO

Leemos en Éxodo: «Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante. También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro».[8] En el libro de Apocalipsis, encontramos una alusión interesante a este texto: «Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro».[9] Aquí vemos tanto la continuidad como la discontinuidad entre las Escrituras hebreas y el Nuevo Testamento. Una vez más, el material histórico de las Escrituras hebreas se considera profético en el Nuevo Testamento. Sin embargo, aquí hay una «actualización» obvia: mientras Éxodo 25 habla del Menorá de siete brazos, candelabro, que estaba fuera de la segunda cortina en el Tabernáculo, en Apocalipsis vemos al Hijo del Hombre «en medio de los siete candelabros». El mensaje es claro: el Hijo del Hombre trasciende a cualquier Sumo Sacerdote terrenal, así como los siete candelabros celestiales trascienden los terrenales.

  • EL SUMO SACERDOTE

En la porción de la Torá, Tetzavé, encontramos una descripción detallada del sacerdocio y su ordenación. Una vez más, encontramos que el Nuevo Testamento ve estas cosas en las Escrituras hebreas como figuras y sombras de las realidades por venir. Tenemos que estar conscientes de que el «entendimiento» del Sumo Sacerdote en Hebreos se predica en el rol distintivo del Sumo Sacerdote en la tradición judía. Éxodo 29:1-35 y Levítico 8-9 relata el establecimiento del sacerdocio, donde Moisés ordena a Aarón como el primer Sumo Sacerdote.[10] El sacerdocio, culminando con el Sumo Sacerdote, fue designado por Dios; los sacerdotes fueron los medios a través del cual se acercó a Dios. Hebreos lo deja claro, que Jesús sirve como el Sumo Sacerdote en el verdadero tabernáculo celestial: su entrada dentro de este tabernáculo también quiere decir su entrada dentro de la misma presencia de Dios en el reino celestial.

Sin embargo, como siempre, aquí encontramos no solo continuidad, sino novedad. Hebreos es muy claro en contrastar a Jesús como el Sumo Sacerdote perfecto, con sacerdotes humanos imperfectos de la era del antiguo pacto. Los sacerdotes del antiguo pacto estuvieron «sujetos a la debilidad» y «fueron muchos en número, porque la muerte les impidió continuar en el cargo».[11]

Cristo, por el otro lado, llenó completamente el último plan de Dios para el Sumo Sacerdote: Él es perfecto, inocente, sin pecado. No necesita hacer expiación por él mismo, y «sostiene su sacerdocio permanentemente porque Él continúa por siempre»,[12] por lo tanto, como Sumo Sacerdote, es evidentemente superior a los sacerdotes mortales que fueron imperfectos y temporales.

[1] Éxodo.25:8.9.

[2] Hebreos 8:5.

[3] Hebreos 9:24.

[4] Apocalipsis 21:3.

[5] Éxodo 25:21,22.

[6] Romanos 3:25.

[7] G. K. Beale and D. A. Carson. Commentary on the New Testament Use of the Old Testament (p. 619). Baker Publishing Group. Kindle Edition.

[8] Éxodo 25:37.

[9]  Apocalipsis 1:12.

[10] The Jewish Annotated New Testament (p. 412). Oxford University Press. Kindle Edition.

[11] Hebreos 7:24.

[12] Hebreos 7:3.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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