¿cómo Celebró Jesús Sukkot?

Sukkot es una celebración de una semana, por eso ofrece una magnífica oportunidad para conversar sobre diferentes aspectos de esta maravillosa y profética festividad. Hoy vamos a comentar sobre la Fiesta de los Tabernáculos que Jesús fue a celebrar a Jerusalén hace casi 2000 años, y a la vez, aprender algunas cosas nuevas sobre Sukkot.

USHPIZIN

El Evangelio de Juan nos da un testimonio muy claro de Jesús celebrando la Fiesta de los Tabernáculos (Sukkot). En Juan 7 leemos que cuando “la Festividad de los Tabernáculos estaba próxima”, los hermanos de Jesús intentaron convencerle para ir a celebrarla en Jerusalén —pero Él respondió—: “Mi tiempo aún no ha llegado”.[1]  Y entonces encontramos una intrigante explicación: “Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto”. ¿Por qué Él fue “como en secreto”?  Ya que el primer versículo de este capítulo nos dice que “no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle[2] la explicación tradicional mantiene que Él no fue abiertamente a causa de las amenazas. Pero, ¿podría ser que hay algo más en esta declaración que simplemente el supuesto temor de Jesús por su vida? Después de todo, sabemos que “ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora”,[3] así pues, ¿por qué fue en secreto?

Algún conocimiento básico sobre Sukkot sería de gran ayuda aquí. Primeramente, debemos recordar que Sukkot fue una de las tres festividades durante las cuales cada hombre judío tenía que ir a Jerusalén para adorar. Así que, desde luego Jesús habría cumplido con el mandato de ir a Jerusalén —y cuando les dice a sus hermanos— yo no subo todavía a esa fiesta[4] necesitamos entender que el énfasis es en “todavía”, él no va a subir todavía. Él no va a ir ahora, con el grupo que sale primero, Él viajará en el último minuto y de incógnito (no necesariamente solo, pero tampoco con una gran caravana). Pero, ¿por qué va de incógnito?

Uno de los aspectos más importantes de Sukkot es invitar a los huéspedes a una sukkah (cabaña) propia. Durante la semana de la festividad, la gente se mueve de una sukkah a otra sukkah, realizando hospitalidad y experimentando hospitalidad, cambiando de ser anfitriones a ser invitados y viceversa. Algunas veces, a esta costumbre se le denomina ushpizin (ushpizin, אושפיזין, literalmente significa “huésped” en arameo), después de la original y peculiar costumbre de “ushpizin” —invitan no solo a huéspedes físicos a la propia sukkah, sino a huéspedes espirituales o trascendentales como los “siete pastores”de Israel—: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, José y David. La tradición del “ushpizin espiritual” no surgió por completo hasta en algún momento de la Edad Media, por eso no existía en los tiempos de Jesús. Sin embargo, la práctica de la hospitalidad, invitar a huéspedes físicos (hachnasat orchim) siempre ha sido una de las principales ordenanzas del judaísmo. Dar la bienvenida a los huéspedes durante Sukkot es especialmente muy importante ya que de muchas maneras la sukkah representa y refleja la tienda de Abraham y la tradición judía deriva la mitzvah de hospitalidad de Abraham (Génesis 18). Así pues, no hay duda de que la práctica de invitar a huéspedes a nuestra sukkah, especialmente huéspedes honrados, fue también ampliamente extendida en los tiempos de Jesús. Y hay que señalar aquí que aunque la gente podía tener invitados durante todas las noches que duraba la fiesta, por supuesto, la noche más festiva e importante era la primera noche —la víspera de Sukkot—.

Ahora, regresemos a Jesús. Siendo un famoso rabino y maestro, probablemente Él hubiera sido invitado en esa noche especial por varias personas, e inevitablemente, hubiera tenido que anular algunas invitaciones. Creo que esta es la razón por la que no hizo pública su aparición y fue “como si fuera en secreto” —probablemente a celebrar Sukkot con alguien que era especialmente amado por Él (quizá el mismo Juan “el discípulo a quien Él amó”). Cuando Jesús apareció públicamente en el Templo “como a mitad de la fiesta” ya era Chol HaMoed, los días intermedios de la festividad y ya estaba preparado para aceptar las invitaciones adicionales para las siguientes noches.

EL ÚLTIMO Y GRAN DÍA DE LA FIESTA

La próxima vez, vemos a Jesús durante ese Sukkot “en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.[5] ¿Por qué habló de agua? Qué imagen tan extraña para hablar durante la festividad. ¿Había algo conectado con el agua en la celebración contemporánea de Sukkot que pudiese explicar el uso de esta imagen por Jesús?

De hecho, lo había. En los días del Segundo Templo, la mayor celebración  en Sukkot era la ceremonia de la Libación del Agua. Sukkot es el comienzo de la estación lluviosa en Israel y la libación de agua se hacía para invocar la bendición de Dios sobre las lluvias del año. Durante la ceremonia, una larga procesión ascendía hasta el Templo, encabezada por el sacerdote que llevaba un recipiente especial de oro, lleno de agua de manantial. El agua se derramaba sobre el altar. La descripción de esta ceremonia se puede encontrar en la Mishná. La alegría que provocaba era tan grande que se transformó en un proverbio: “Quien no ha visto Simchat-bet-ha-Sho’ebah, la alegría de derramar el agua, no ha visto la alegría en su vida”.

Ahora, aunque los rabinos atribuyeron un significado simbólico a la ceremonia, conectado con la dispensación de la lluvia… la principal referencia según ellos… era a las bendiciones futuras que serían derramadas sobre ellos en los tiempos del Mesías, señalando especialmente la lluvia del Espíritu”,[6] como se puede ver en distintas afirmaciones del Talmud, “¿Por qué se llama Bet-ha-Sho’eba?. . . Debido al derramamiento del Espíritu Santo, según lo que está dicho: ‘Con alegría recogeremos agua de los pozos de salvación’”.[7]

Una vez que entendamos este contexto —una vez que entendamos que, aunque no forma parte de la cita Mosaica original, el servicio ceremonial de Libación de Agua, también apunta y enfatiza el significado simbólico y profético de Sukkot— las palabras de Jesús en Juan 7 adquieren un significado mucho más rico y profundo. Es en el contexto de este alegre ceremonial del esparcimiento del agua que Jesús promete aguas vivas” —y como el Talmud después, Él tambiénhabló del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él”.[8]

[1] Juan 7:6

[2] Juan 7:1

[3] Juan 7:30

[4] Juan 7:8

[5] Juan 7:37-38

[6] David Baron, Types, Psalms and Prophecies, Israel,2000, p.64

[7] Jer. Sukkah V

[8] Juan 7:39

 

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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