Dinámicas Familiares

Esposas piadosas

La última vez hablamos sobre la historia de Génesis 24. Primero vimos la fe de diferentes personas Abraham, su sirviente, Rebeca— pero al final de este largo capítulo lleno de eventos, leemos: «Isaac… tomó a Rebeca y ella se convirtió en su esposa, y él la amó (יֶּאֱהָבֶ֑הָ)»Es importante señalar que en un sentido romántico, como si se refiriera a una relación entre un hombre y una mujer, el verbo «amar» (aháv) aparece aquí por primera vez en toda la Torá. No hay duda alguna de que Abraham amó a Sara, pero las Escrituras no usan esta palabra para describir «su» relación. Los sentimientos de Isaac por Rebeca debieron haber sido muy fuertes si la Torá encuentra necesario describirlos con este verbo. Así pues, no es de sorprenderse que encontremos algunos detalles excepcionales sobre esta boda en nuestra porción de hoy —Toledót.
Antes que cualquier cosa, permíteme recordarte que Isaac fue el único patriarca que permaneció monógamo. A diferencia de Abraham y de Jacob, Rebeca fue su única esposa durante toda su vida. Este hecho por sí solo habla muchísimo. Sin embargo, hay más. Existe un versículo en Génesis 25 que invariablemente toca mi corazón: «Isaac oró al SEÑOR a favor de su esposa, porque ella era estéril. El SEÑOR respondió a su oración…».[1] Este versículo nos da una visión de este matrimonio, de la estrecha e íntima relación de la pareja. Tanto Sara, la esposa de Abraham, como Raquel, la esposa de Jacob ambas fueron estériles, aunque no escuchamos ni una palabra en las Escrituras que cuente sobre Abraham pidiendo por Sara. Con Jacob fue incluso peor cuando Raquel se lamentó por su esterilidad, Jacob se enfureció y dijo: «¿Estoy en el lugar de Dios?».[2] Quizás ellos también oraron, sin embargo, las Escrituras solo cuentan esto explícitamente sobre Isaac «orando al Señor» a favor de su esposa estéril.La elección de las palabras en hebreo en este versículo, es muy remarcable. Aquí la palabra «oró» (en muchas traducciones es «suplicó») se traduce de la palabra hebrea (יֶעְתַּר; ye’etár). Notablemente, la misma raíz es usada en la segunda mitad de este versículo cuando «el Señor respondió a su oración»: Isaac suplicó (וַיֶּעְתַּ֙ר יִצְחָ֤ק) al SEÑOR, y el SEÑOR suplicó de vuelta y respondió a su súplica (וַיֵּעָ֤תֶר לוֹ֙ יְהוָ֔ה). Toda esta dinámica entre la súplica de Isaac y la respuesta del Señor se pierde por completo en la traducción porque ambas frases están traducidas con verbos completamente distintos. Aún así, es precisamente esta dinámica, esta apasionada entrega para seguir y presionar, lo que trajo el resultado deseado: el SEÑOR le respondió y Rebeca, su esposa, concibió. Rashi escribe: «Él (Dios) se permitió a sí mismo ser suplicado, aplacado e influido por él».

Si Isaac fue un esposo amoroso y piadoso, Rebeca sin duda alguna fue una esposa amorosa y piadosa. Recordemos a esta joven junto al pozo. Incluso después, Rebeca demostró un corazón verdaderamente amable, humilde y servicial —ofreciéndose a sacar agua para diez camellos, un trabajo enorme y exhaustivo para una jovencita—. Han pasado 20 años, y ahora vemos a Rebeca conociendo a Dios y permaneciendo firme y madura en su fe. Cuando ella concibió, como respuesta de Dios a la fiel intercesión de su amado esposo, comenzó a sentir los vigorosos movimientos en su vientre, «ella fue a consultarle al SEÑOR».[3] Es importante señalar que las palabras «consultarle al SEÑOR» tienen aquí la misma expresión hebrea (אֶת־יְהוָֽהׁ   לִדְרֹ֥ש) que a menudo se traduce como «buscar al Señor». Por ejemplo, leemos en Deuteronomio: «Pero desde allí buscarás al SEÑOR tu Dios, y lo encontrarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma»[4],  תִדְרְשֶׁ֔נּוּ בְּכָל־לְבָבְךָ֖ וּבְכָל־נַפְשֶֽׁךָ. Esta expresión no aparece a menudo en la Torá, y cuando lo hace, nunca se refiere a una mujer, excepto aquí. Rebeca es verdaderamente un personaje único: ella es la única mujer en la Torá de quien se dice explícitamente que fue «a buscar al Señor». No es de extrañar que ella realmente escuchó al Señor porque verdaderamente lo buscó.

Los padres piadosos también cometen errores

Todos estaríamos familiarizados con la respuesta del Señor —la profecía que definió las vidas de Jacob y Esaú—. Toda la historia de la vida de Jacob estuvo grandemente afectada, incluso moldeada por el conflicto con su hermano gemelo. Más aún, incluso el patrón de los dos hermanos discurre a través de todo el libro de Génesis, Jacob y Esaú —a diferencia de Isaac e Ismael por ejemplo, o José y sus hermanos— tuvieron los mismos padres (padres piadosos y amorosos, como hemos visto). Por eso, ¿cómo se produjo esta terrible división entre los hermanos?

Obviamente el favoritismo paternal jugó un papel importante en el conflicto de los hermanos, caso contrario, las Escrituras no hubieran dicho nada al respecto. Sin embargo, la Torá no proporciona ningún juicio o explicación no lo justifica, no lo perdona, no lo explica— simplemente declara los hechos: «Isaac amó a Esaú… pero Rebeca amó a Jacob».[5] Así pues, intentemos responder la pregunta: ¿por qué ocurrió este favoritismo y cómo empezó? ¿Podemos rastrear el carácter de los padres? ¿Por qué Isaac amó a Esaú? ¿Por qué Rebeca amó a Jacob?

Empecemos con los antecedentes de Isaac y de Rebeca. Isaac es «sabra», como diríamos hoy: él nació en la tierra, y es el único de los patriarcas que nunca salió de su tierra. Incluso en tiempos de hambruna, no le fue permitido por Dios abandonar la tierra.[6] Él pertenece aquí, y en eso se diferencia muchísimo de su padre y de su madre, que como sabemos estuvieron recién llegados y fueron inmigrantes.

Isaac no solo nació en la tierra y conectó con la tierra, sino que trabajó la tierra. Él hizo algo que su padre no hizo, y llegó a ser el primer agricultor de la familia: «Entonces Isaac sembró en esa tierra, y cosechó en el mismo año cien veces más: y el SEÑOR lo bendijo».[7] Isaac siempre fue «un hombre de la tierra», pero después de eso, realmente llegó a ser «un hombre del campo».

Rebeca, por otra parte, es inmigrante en esta tierra, viene de una cultura y raíces completamente distintas. Más aún, el mismo versículo que nos informa del amor de Isaac por Rebeca, también nos dice que «Isaac la llevó a la tienda de Sara, su madre».[8] Desde ese momento, el lugar de Rebeca fue «en la tienda». Ya mencioné en estas páginas el hermoso libro de Israel Yuval: «Two nations in your womb». Tal como escribe Yuval: «el campo es la arena de quien vive y actúa en la naturaleza, al aire libre, mientras que la tienda es el símbolo de la quietud y el encierro. Por eso, la diferencia entre los padres fijan la escena para la diferencia entre los hijos, los mellizos que se pelean el uno contra el otro».[9]

Ahora necesitamos algo de hebreo. Mientras que la mayoría de traducciones llaman a Esaú «un hombre del aire libre» el texto hebreo le llama «un hombre del campo». «Esaú fue un hábil cazador, un hombre del campo».[10] Por eso Isaac amó a Esaú: aunque probablemente no tuvieron un carácter similar, ambos fueron «hombres del campo». Ambos disfrutaron estando en la naturaleza y es muy probable que pasaran mucho tiempo al aire libre. «Oh, el olor de mi hijo es como el olor del campo que el SEÑOR ha bendecido».[11]

Por otra parte, Rebeca, que estuvo sentada en la tienda, probablemente pasó mucho tiempo con Jacob quien fue «un hombre sencillo que habitó en tiendas».[12] Así pues, Isaac tuvo un lazo especial con Esaú, mientras que Rebeca tuvo un lazo especial con Jacob: «Isaac amó a Esaú… pero Rebeca amó a Jacob».[13]  La terrible división de los hermanos tiene origen en las historias de sus padres. Isaac y Rebeca, tan piadosos como fueron, todavía tuvieron sus orígenes naturales, sus propios caracteres, sus propias debilidades, y aún cometieron errores. Esto es lo maravilloso que tiene la Biblia —no embellece a sus personajes—. Vemos las debilidades de las personas, vemos los errores, e incluso los pecados que los condujo a esas debilidades. Y las personas que cometieron tales errores cargaron con las consecuencias. Sin embargo, más allá y a través de todo eso, la voluntad de Dios y el plan de Dios prevaleció, como veremos claramente en la historia que sigue.

 

[1] Génesis 25:21.

[2] Génesis 30:2.

[3] Génesis 25:22.

[4] Deuteronomio 4:29.

[5] Génesis 25:28.

[6] Génesis 26:2.

[7] Génesis 26:12.

[8] Génesis 24:67.

[9] Israel Yuval, Two nations in your womb, p. 32.

[10] Génesis 25:27.

[11] Génesis 27:27.

[12] Génesis 25:27.

[13] Génesis 25:28.

Es Acción de Gracias en Estados Unidos, y ya que muchos de mis lectores son de Estados Unidos, quisiera desearles a todos:

¡FELIZ DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS!

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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