Ejercicios De ComparaciÓn (1)

Hoy comenzamos una nueva serie —una que había planeado compartir aquí contigo desde hace tiempo—. Si alguna vez has leído revistas infantiles a tus pequeños, seguro que habrás visto ejercicios de comparación, donde te son presentados dos cuadros aparentemente idénticos y tienes que encontrar las diferencias entre ellos. Podemos comparar dos escenas similares en las Escrituras casi de la misma manera, excepto que en este caso, podemos estar seguros de que los diferentes detalles siempre indican alguna verdad espiritual. Personalmente estudiar los diversos detalles de escenas aparentemente similares es una experiencia muy profunda y enriquecedora.

La próxima vez aplicaremos esta herramienta a los textos de la Torá y podremos elaborar algunas lecciones espirituales muy importantes mediante esta comparación. Hoy, sin embargo, para mostrarte cómo utilizar este recurso, te daré un simple ejemplo de los textos del Nuevo Testamento.

Probablemente recordarás que hay dos descripciones muy similares en los Evangelios sobre la pesca sobrenatural de Jesús: la primera está en Lucas 5 y la segunda en Juan 21. Vamos a leer ambas Escrituras:

«Cuando Él terminó de hablar, dijo a Simón: “Lánzate dentro de las profundidades y suelta tus redes para pescar”. Pero Simón respondió y le dijo: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada, más en tu palabra soltaremos la red”. Y cuando lo hicieron, cogieron una gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a sus compañeros del otro barco para que llegaran y los ayudaran. Y llegaron y llenaron los barcos de tal manera que se hundían. Cuando Simón Pedro vio esto, cayó de rodillas delante de Jesús diciendo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador!”. Pero él y los que estaban con él se asombraron por la gran cantidad de peces que habían tomado».

«Fueron y entraron en el barco, y esa noche no cogieron nada. Pero cuando llegó la mañana, Jesús se presentó en la playa; pero sus discípulos no supieron que era Jesús… Y Él les dijo: “Lancen la red a la derecha del barco y encontrarán algo”. Entonces la lanzaron y no podían sacarla por la gran cantidad de peces. Entonces el discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”. Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella) y se sumergió en el mar… subió Simón Pedro y arrastró la red a la tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aunque fueron tantos la red no se rompió. Jesús les dijo: “Vengan y desayunen”».

Aquí hay muchos detalles que son similares en ambos textos (yo los subrayé): en ambas historias, los pescadores fueron a pescar durante toda la noche antes de que Jesús los mandara a lanzar la red, y en ambas historias no pescaron nada. Él les ordenó lanzar la red y les dio una instrucción detallada de dónde lanzarla. Ellos obedecieron en ambas historias: en ambas historias el resultado fue sobrecogedor: «Cogieron una gran cantidad de peces» en Lucas 5 y «no podían sacarla por la gran cantidad de peces» en Juan 21. Aunque solo hay una diferencia sorprendente en el resultado: ¡la red! La red se rompió en la primera escena: «y su red se rompía» mientras que en la segunda escena: «la red no se rompió».  Este aparente detalle técnico lleva una enorme carga espiritual y transmite el mismo mensaje en estas historias. Entonces, ¿qué significa esta red rota y por qué sucedió?

Para poder comprender el mensaje de esta comparación, intentaremos ver si hubo algunos detalles distintos en las mismas historias. La única diferencia adicional que encontramos en estas dos imágenes tiene que ver con el comportamiento de Pedro: ¿qué clase de movimiento vemos en cada historia? En la primera escena Pedro dice: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador!». Él intenta alejarse de Jesús –  y en este caso leemos que «su red se rompía». En la segunda, Pedro «se sumergió en el mar», intentando llegar a Jesús más cerca y más rápido – y aquí «la red no se rompió».

Estas son las conclusiones a las que creo que el Nuevo Testamento quiere que lleguemos. Una se rompe cuando se aleja de Jesús – cuando su corazón está preocupado en sí mismo: cuán débil y pecaminoso es y cuán indigno es estar con él. Uno nunca se rompe cuando piensa en Jesús, en lugar de en sí mismo, y está listo para lanzarse directo en las profundidades solo para estar cerca de Él – buscando su fortaleza y la justicia en Él. Aunque en Lucas 5, Pedro es un seguidor de Jesús, él está demasiado preocupado consigo mismo y con sus propios problemas. Uno podría pensar que en Juan 21, después de haberle negado, Pedro estaría incluso más preocupado por lo frágil y pecador que fue; sin embargo él solo se sumergió en el mar, solo quería estar con Jesús porque en ese punto él sabía muy bien que el perdón,  la sanidad y la justificación solo se podían encontrar en Él y a través de Él. Una actitud del corazón distinta produce resultados completamente distintos en medio de las mismas circunstancias —y esta es la profunda lección en esta comparación—.

Como ya mencioné, en los próximos dos artículos compararemos algunas historias de la Biblia hebrea —y verás por ti mismo las importantes lecciones espirituales que pueden ser descubiertas mediante comparaciones como estas—.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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