Ejercicios De ComparaciÓn (3): Dos EpifanÍas

Nuestra próxima comparación es tomada de la historia de Agar –un personaje bíblico muy especial–. Agar ocupa un lugar bastante único en la Biblia por muchas razones distintas: Ella es la primera esclava que huye; la primera mujer en la familia de Abraham que concibe y da a luz un niño; la primera esclava en ser liberada. Sin embargo, lo que la coloca en una posición tan especial y única, es la doble epifanía que experimenta en Génesis 16 y en Génesis 21. No se registra ninguna otra mujer en todas las Escrituras que haya escuchado a Dios hablándole dos veces. No es solo la primera mujer en la Biblia que tiene una epifanía dos veces; sino que es la «única» mujer en la Biblia que tiene una epifanía dos veces. ¡Qué diferentes son sus circunstancias!, y por consiguiente, ¡qué diferentes son algunas respuestas de Dios en estos dos casos! ¡Vayamos a observar las diferencias!

En Génesis 16, Agar estaba embarazada, y cuando Sarai la trató con dureza, ella huyó de su presencia.

«Ahora el ángel del Señor la encontró junto a un arroyo en el desierto, junto al arroyo en el camino hacia Shur. Y Él le dijo: “Agar, sirvienta de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas?” Ella respondió: “Huyo de la presencia de mi señora Sarai”».

En Génesis 21, después de que Agar e Ismael, su hijo adolescente, fuesen desterrados del campamento de Abraham:

«Ella partió y vagó por el desierto de Beerseba. Y se le acabó el agua del odre, y tomó al muchacho y lo puso debajo de un arbusto. Luego se fue y se sentó frente a él a la distancia de un tiro de arco; porque se dijo a sí misma: “Así no veré la muerte del muchacho”. Entonces se sentó frente a él, alzó su voz y lloró. Y Dios oyó la voz del muchacho. Luego el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: “¿Qué tienes Agar? No temas; porque Dios ha escuchado la voz del muchacho. Levántate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación”».

Primero, ¿qué hay igual en ambos capítulos? Para empezar, en ambas escenas vemos a Agar, al ángel y el desierto. Si uno decide crear una obra basada en esta historia, uno podría utilizar muy bien el mismo escenario en ambas escenas. Pero, ¿cuáles son las diferencias?

La primera y más obvia diferencia, desde luego, es que ahora Agar no está sola; está con su hijo Ismael y esto hace que la situación sea completamente diferente aún siendo el mismo escenario. Una comparación más sobre estas dos escenas nos enseñaría mucho sobre ser agradecidos y apreciar lo que tenemos. En Génesis 16, Agar pensó –y nosotros también– que ella había estado desesperada. Ahora, cuando la vemos en Génesis 21, no podemos evitar pensar cuánto mejor había estado en comparación con lo que estaba experimentando ahora. Entonces, ella conocía bien el camino para no perderse (o pensó que no se había perdido). Entonces, ella estaba junto a un arroyo y no estaba sedienta (o pensó que no tenía sed). Entonces, ella no se estaba muriendo (o pensó que no se moría). Entonces ella no necesitaba que Dios la rescatase (o no pensó que necesitaba a Dios para salvarla). Por eso, ella no clamó al Señor –ella no esperaba que Él se le apareciese–. Aún así, Él acudió y transformó completamente su corazón.

Muchas cosas son muy diferentes en Génesis 21 aparte de que Agar ya no estaba sola. Primero, aquí leemos que «ella vagó por el desierto de Beerseba». ¿Puedes imaginarlo? Agar ahora está perdida. En Génesis 16 la joven conocía muy bien el camino por el desierto. ¿Cómo y por qué se perdió esta vez?

Imagino que estar con Ismael y sentir la enorme responsabilidad por el cuidado de su hijo la hizo más nerviosa y menos fuerte; más vulnerable y menos confiada. Probablemente esta es la razón por la que perdió su camino. Ella se siente responsable no solo por ella misma, sino también por su hijo, y como resultado se perdió en el desierto, el cual conocía muy bien.

Hay una consecuencia trágica e inevitable al perderse en el desierto, y ellos muy pronto tuvieron que hacerle frente a esa consecuencia trágica: se habían quedado sin agua. Esta es la tercera diferencia crucial desde la primera escena. Mientras que la joven de Génesis 16 no tuvo problema alguno con el agua, ya que estaba junto a un arroyo, ahora en Génesis 21, la madre y el hijo se quedan sin agua –y se están muriendo por falta de agua– se están muriendo física y literalmente.

Finalmente, no podemos ignorar el hecho de que el patrón de Epifanía en Génesis 21 es drásticamente distinto al que leemos en Génesis 16. En la primera escena no se dice directamente donde estuvo el ángel. Dice que encontró a Agar «junto a un arroyo en el desierto», pero por alguna razón, el lector es llevado a creer que estaba disfrazado como cualquier viajero que solo inició a conversar con ella. Desde luego, en español las letras mayúsculas lo hacen más fácil: nos muestran claramente cuándo y dónde habla el Señor, pero en las Escrituras hebreas no vemos nada de eso: en hebreo no tenemos letras mayúsculas, por eso la voz de Dios solo puede ser distinguida y reconocida por lo que Él dice, no por las letras mayúsculas. Nuestras vidas actuales están más cercanas al texto hebreo; a propósito, no hay letras mayúsculas en la vida, tenemos que reconocer la voz de Dios o las acciones de Dios sin sugerencias ni consejos adicionales. Frecuentemente fallamos: hay muchísimas situaciones donde no reconocemos que es Él. Pero Agar aparentemente reconoció al interlocutor. Después de Su pregunta, se le hizo evidente que no era alguien que simplemente estaba allí, en el mismo lugar y en el mismo momento. Ella se dio cuenta que quien le preguntaba de alguna forma lo sabía todo y por lo tanto no tenía por qué esconder nada delante de Él. Por eso ella le dijo la simple verdad: «Huyo de la presencia de mi señora Sarai». El hecho mismo de que ella le respondiera y de que tuviesen una conversación, sugiere una situación más común que escuchar una voz desde el cielo. Por eso hay diferencias sustanciales con Génesis 21 donde se nos dijo explícitamente que «el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo».

(Continuará)

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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