PorciÓn De La TorÁ En Tiempo Actual (3) El Cordero Pascual

 

Seguimos con nuestro viaje a través de las lecturas de la Torá en esta temporada de Pascua. Desde luego hay una lectura especial para la Pascua —como pueden imaginar, está en Éxodo 12, la historia del Éxodo—. Del relato del Nuevo Testamento, sabemos que Jesús ya había sido crucificado y enterrado, pero ¿dónde pasaron los discípulos este día santo? Leemos en el Evangelio que “ellos descansaron en sabbat, de acuerdo con lo ordenado” . Ellos podrían haber ido a la sinagoga a escuchar la lectura de la Torá.  Creo que mientras escuchaban la historia de Éxodo, habrían tenido algunos flashbacks de los eventos de la semana anterior, y probablemente habrían encontrado respuestas a algunas preguntas que estaban sin contestar.

 

¿POR QUÉ JESÚS ENTRÓ A JERUSALÉN EL DOMINGO?

Hoy los cristianos de todo el mundo saben que el Domingo de Ramos es el comienzo de la Semana de la Pasión, pero ¿saben por qué Jesús entró a Jerusalén ese día en particular? Podemos encontrar la respuesta en los primeros versículos de Éxodo 12, donde Dios ordenó que el cordero que iba a ser sacrificado en la víspera del éxodo, fuera separado con cuatro días de antelación:

“En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres… El animal será sin defecto…  Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes”.

Así pues, el diez de Nisán, el Cordero Pascual fue elegido y apartado, e iniciaron los preparativos para su sacrificio. Esta es la razón por la que Jesús entró a Jerusalén el domingo, el diez de Nisán —el mismo día en que el cordero sin mancha debía ser seleccionado y puesto aparte—.

 

LA ÚLTIMA CENA

Definitivamente ellos estarían pensando sobre la última comida que Jesús había compartido con ellos. Como sabemos hoy, la naturaleza y el tiempo preciso de la Última Cena ha sido uno de los temas más debatidos en toda la historia del Nuevo Testamento. A diferencia de nosotros, los discípulos desde luego sabían exactamente cuándo sucedió. Creo que fue el miércoles trece de Nisán cuando los discípulos prepararon esa comida especial que llamamos la Última Cena y que era en realidad, seudah maphsehket —la última comida antes del ayuno de los primogénitos—. Hace un año escribí un post en este blog, en el que comenté la naturaleza de esta comida. Si están interesados en conocer más detalles les puedo referir a ese artículo (“La Última Cena y la Señal de Jonás -2”). Aquí basta decir que como Jesús y sus discípulos eran galileos, ellos habrían observado las tradiciones galileas. Habían varias diferencias entre la celebración de la Pascua judía y galilea, pero lo más importante era el ayuno especial —el ayuno de los primogénitos—, en recuerdo de los primogénitos israelitas que fueron salvados de la muerte (por eso leemos en la Mishna que “en Galilea, ellos no trabajaban en absoluto” el día de la Pascua.) El ayuno se celebró el día 14 de Nisán, el día de la Pascua. En hebreo, la última comida antes del ayuno se llama seudah maphsehket. Así pues, en la tradición galilea, hubo esta comida especial al comienzo de la Pascua (el 14 de Nisán) llamada seudah maphsehket. Después de esta comida ellos tenían todo un día de ayuno, y la siguiente comida era la comida de la Pascua —el Seder—. En ese sentido, esta comida era desde luego la Última Cena.

Jesús y sus discípulos tuvieron esta comida el miércoles por la noche, al comienzo de la Pascua, cuando el día cambiaba al 14 de Nisán. Luego Jesús fue arrestado por la noche, juzgado y sentenciado a primera hora del jueves por la mañana y luego crucificado durante el día —y todo esto sucedió durante el día de la Pascua, el jueves 14 de Nisán—. Luego, el jueves 14 de Nisán Jesús murió en la cruz.

 

¿EL FINAL O EL PRINCIPIO?

Y aquí sus pensamientos tropezarían: todavía todo era muy crudo y horrible. Sabemos que los relatos de los Evangelios (excepto el de Juan) no mencionan a los discípulos “cerca de la cruz”, solo a algunas de las mujeres seguidoras, pero creo que de alguna manera es difícil imaginar que ellos no estuviesen viendo la agonía de su Maestro desde la distancia. ¿Han pensado alguna vez en cómo debían haberse sentido cuando oyeron suspirar a su rabino desde la cruz, con voz baja y débil: “Consumado es”.[1] Probablemente jadearon desesperadamente mientras entendían el significado claro de estas palabras: “Consumado es”. Todas nuestras esperanzas se han ido. Se acabó. Supongo que hasta ese momento ellos debían haber esperado, creyendo todavía en un milagro —no solo aquellos que se burlaban de Él, sino muchos más, Sus seguidores debieron haber esperado que Él descendiera de la cruz— para liberarse a Sí mismo y a todo Israel y así demostrar que Él era el verdadero Hijo de Dios. Esperaron y creyeron hasta el último momento. Sin embargo, no solo no sucedió, sino que Él mismo había dicho que todo había finalizado. Asombrados se preguntaban unos a otros: ¿escuchaste eso? Él mismo lo dijo; fueron Sus últimas palabras: “Consumado es”. Todo lo que esperábamos, todo en lo que creímos —¡todo está terminado!— No hay que esperar nada más, no hay ninguna esperanza. Nuestro Maestro no solo ha sido arrestado y crucificado, no solo ha tenido una muerte horrible, cruel y humillante en una cruz romana, sino que antes de morir, nos ha asegurado que no nos aferremos a ninguna expectativa falsa: “Consumado es”.

Ellos sabían muchos detalles que nosotros desconocemos: sabían exactamente cuándo tuvieron la Última Cena, cuándo fue crucificado, quiénes permanecieron junto a la cruz —pero no entendieron por qué sucedió todo esto, por qué tenía que morir, por qué todo había terminado—. Desde el momento de su muerte, ellos habían estado confusos y aterrorizados, aturdidos por el horror y la incredulidad —pero ahora, cuando escucharon Éxodo 12—, ¿empezaron a ver las conexiones y paralelismos entre las historias? ¿Empezaron a comprender el nuevo significado de este “Consumado es? ¿Empezó este nuevo significado a despertar en sus corazones? La muerte del Cordero Pascual, cuando terminó, no significó el final, sino el comienzo de una nueva era; tal vez la muerte de Jesús que fue completada, realizada y finalizada  en la Pascua, también representaría no el final, sino por el contrario, —¿el principio de una nueva era?—

 

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CHAG PESACH SAMEACH!

¡FELIZ PASCUA!

MUCHAS BENDICIONES A TODOS MIS LECTORES MARAVILLOSOS EN ESTA ÉPOCA ESPECIAL.

[1] Juan 19:30

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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