Retratos Bíblicos: El Padre

El padre feliz

«Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael».[1]

¿Puedes imaginarte los sentimientos de un hombre de 86 años que ha estado sin hijos toda su vida, que ha estado soñando con un hijo, no solo durante muchos años, sino durante muchas décadas, y finalmente, le nace un hijo? ¡Cuán bendecido y cuán pleno se debe haber sentido de tener en sus manos a este dulce bebé que vio como una prueba viviente de la fidelidad de Dios a su promesa! Recuerda: aunque sabemos que Ismael no fue un hijo de la promesa, Abraham no lo sabía. No solo amó a su hijo con todo su corazón y alma, sino que incluso este increíble nombre que Agar había recuperado de su experiencia Beer Lachai Roi —Ishmael, ישמע-אל «Dios escuchará»— fue una señal clara y una prueba indiscutible de que Ismael fue, de hecho, el hijo prometido de Dios, el hijo de la promesa. ¿Qué más necesitó probar? El Dios misericordioso y justo ha distinguido al niño como alguien muy especial ante sus ojos.

Así que, cuando Ismael nació, la alegría del viejo patriarca no tuvo límites. Amó a su hijo profundamente, disfrutó cada momento con él, y , de alguna manera, durante esos felices años, un «pequeño» dato pasó por alto su atención: ¡Dios ya no le estaba hablando!

Padre de muchas gentes

¿Abraham se dio cuenta que Dios había dejado de hablarle? Creo que durante todos esos años su corazón había estado tan lleno de Ismael, que podría haber pasado por alto el hecho de que algo —Alguien— estuvo ausente de su vida. Las Escrituras no nos dicen nada sobre esos 13 años en que Ismael fue el único hijo de Abraham. Sin embargo, cuando el Señor se le aparece a Abraham con una noticia de última hora y un largo mensaje en el capítulo 17, lo único que nosotros (y Dios) escuchamos notablemente en este capítulo, es su súplica por su hijo: «Y dijo Abraham a Dios: “Ojalá Ismael viva delante de ti”».[2]

Presta mucha atención: Abraham dijo esto cuando Dios realmente se le apareció, por primera vez después de muchos años. Dios le promete otro hijo y explica su plan y su pacto con Abraham. Sin embargo, la respuesta de Abraham y todo lo que puede pensar en ese momento, es sobre Ismael: «Ojalá Ismael viva delante de ti». Abraham estaría perfectamente feliz de ver a Ismael como su heredero, como aquel que continuaría el trabajo de su vida y su relación especial con Dios, él realmente vio a Ismael como su heredero y sucesor —y lo vemos claramente en el capítulo 17—.

Cuando leemos el capítulo 17, donde Dios se le aparece a Abraham después de 13 años de silencio, vemos que una promesa que sacudió el mundo de Abraham —que tendría otro hijo— únicamente ocurrió en el versículo 16. Sin embargo, esto fue precedido por un largo mensaje: Dios le explica a Abraham que estaba haciendo una pacto con él y con sus descendientes para siempre.

«Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera”. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentesY no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el detu descendencia después de tiY te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos”. Dijo de nuevo Dios a Abraham: “En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generacionesEste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linajeDebe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto».[3]

Dentro de estos 14 versículos que me he tomado la libertad de citar aquí, la palabra «pacto» aparece 10 veces y la palabra «descendiente», cinco veces. Todas estas ocurrencias acontecen antes del versículo 16 —antes de que Abraham escuche por primera vez que tendrá otro hijo de Sara—. Esto significa que durante todo este tiempo, mientras escucha al Señor hablar sobre el pacto y los descendientes, Abraham obviamente está pensando en Ismael: no tiene otros hijos y, en este momento, no tiene idea de que tendrá otro hijo. El único indicio de que de ahora en adelante, algo está a punto de cambiar drásticamente, lo encontramos en el versículo 5 donde Dios está cambiando el nombre de Abram por Abraham. El cambio parece ser muy pequeño —en hebreo, es solo una letra, ה (he)—, sin embargo, el cambio en el significado es enorme. ¿Qué significa este cambio?

El nombre original «Abram», אַבְרָם (Avram), está compuesto de dos palabras, av y ram, juntas significan algo como «padre exaltado». La ironía de este nombre se pierde en aquellos que no saben hebreo: como sabemos, durante mucho tiempo, Abram no pudo ser padre de ninguna forma. Pero ahora, finalmente, es padre, ama a su hijo y está absolutamente seguro de que Ismael es el hijo de la promesa. Sin embargo, sabemos que Dios tenía un plan diferente, y muy breve, —en el versículo 16— Abraham escuchará cuando, incluso antes de eso, Dios está colocando la letra ה en su nombre, dice: «Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes».[4] Este nuevo nombre, «Abraham»; אַבְרָהָם (Avraham), refleja el plan y la promesa de Dios: «padre de muchas gentes», אַב־הֲמוֹן גּוֹיִם,  (av hamon goyim). Por mucho que Abraham amó a Ismael, no se suponía que fuera AvRam —solo un padre feliz de un hijo— se suponía que debía ser Abraham —«padre de muchas gentes»—. Y en nuestro artículo siguiente veremos acontecer esa transición.

[1] Génesis 16:16

[2] Génesis 17:18

[3] Génesis 17:1-14

[4] Génesis 17:5

En esta serie están incluidos extractos de mi libro «Abraham had two sons», puedes obtener el libro y mis otros libros en mi página:  https://blog.israelbiblicalstudies.com/julia-blum/   . Además de eso, mi libro «Unlocking the Scriptures» ya está publicado y disponible en Amazon. [Por el momento solo está en inglés]: https://www.amazon.com/s?k=unlocking+the+scriptures+by+julia+blum&crid=2IHYED6W7ZVYI&sprefix=julia+blum+%2Caps%2C689&ref=nb_sb_ss_i_4_11 

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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