¡shanah Tovah!

¿Qué es Rosh Hashanah?

 

Rosh Hashanah (Hebreo: רֹאשׁ הַשָּׁנָה‎, “La Cabeza [del] Año”), el año nuevo judío, es una celebración de dos días que empieza el primer día del mes judío Tishrei (normalmente a finales de septiembre). Es el primero de los días temibles (יָמִים נוֹרָאִים‎ Yamim Nora’im, literalmente “Días [de] Temor”) tal como dice Levítico 23:23-32. El nombre bíblico para esta festividad es Yom Teruah (יוֹם תְּרוּעָה‎), literalmente “día [de] gritar/explotar”, ya que la Torá prescribe soplar el shofar en Rosh Hashanah.

En el judaísmo, el día en que celebramos Rosh Hashanah –el primero de Tishrei– no es realmente el aniversario de la Creación, es el aniversario del sexto día de la Creación, cuando Adán y Eva fueron creados. El aniversario del primer día de la Creación sería cinco días antes, el 25 de Elul; sin embargo, de acuerdo con el conocimiento judío, solo cuando el hombre fue creado es que toda la creación se hizo significativa. “Todo fue creado anteriormente, más nada de eso era digno de ser llamado el comienzo de las obra de Dios hasta que el hombre abrió los ojos para verlo, su mente para comprenderlo y su corazón para guiarlo”.[1]

En la tradición rabínica, el nacimiento de la humanidad añadió al universo la posibilidad de que Dios fuera proclamado Rey. Por lo tanto, la soberanía de Dios y el reinado de Dios son los principales temas de Rosh Hashanah y los diez días del juicio que se inician. “Avinu Malkeinu” (nuestro Padre, nuestro Rey) es la oración recitada diariamente desde Rosh Hashanah hasta Yom Kippur.

Las costumbres de Rosh Hashanah incluyen atender los servicios de la sinagoga, sonar el shofar y recitar una liturgia especial —y por supuesto, disfrutar de las comidas festivas y comer alimentos simbólicos tales como manzanas aderezadas con miel— esperando y deseando a todos Shanah Metuka —שנה מתוקה— ¡Un dulce Año Nuevo!

La cabeza y no la cola

Uno de los alimentos simbólicos (difícilmente, el que menos apetece) que es costumbre comer en Rosh Hashanah es la cabeza de pescado. Antes de comer la cabeza, se recita la siguiente bendición: Que sea tu voluntad, señor Dios nuestro y Dios de nuestros padres, que seamos la cabeza y no la cola.

¿Qué significa esto? ¿Por qué decimos esto? La bendición viene de Deuteronomio 28:13: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas”.[2]

Hay diferentes interpretaciones del significado de esta bendición. Según Ramban, por ejemplo, la bendición se refiere al estatuto político externo de la nación de Israel: ellos “estarán siempre por encima y nunca por debajo” de otras naciones. Por otra parte, había rabinos que pensaban que la bendición era sobre la cualidad de liderazgo dentro del pueblo de Israel.

La conclusión, sin embargo, es que esta bendición se refiere a cada uno. Dios quiere que transformemos la realidad, que le demos forma, en vez de conformarnos con ella y permitir que nos moldee. El concepto de ‘cabeza’ indica excelencia y coraje: la cabeza camina hacia delante y guía, mientras que la cola simplemente sigue a los demás.

Así cuando el Año Nuevo amanece: ¡Que seas la cabeza y no la cola!

La lectura de Rosh Hashanah

Dos capítulos de la Torá son leídos en las sinagogas durante Rosh Hashanah. En el pasado, mi atención siempre había sido captada por el hecho de que Génesis 22, Akedah Itzhak, se lee cada Año Nuevo judío. Es muy significativo que en cada Rosh Hashanah, cada Año Nuevo, esta porción Akedah, referente a este acuerdo de Isaac, sea leída. Tal como escribí en mi libro[3]: “el pueblo de Israel miraba esta historia con una mezcla de sentimientos de temor y de asombro, entendiendo que de alguna forma da un significado a su destino”. Indudablemente, la mayoría de mis lectores han leído este capítulo muchas veces —la historia del sacrificio de Isaac, Akedah Itzhak, es de hecho el centro y la culminación de la vida de Abraham—. Para mí, personalmente, Génesis 22 siempre ha simbolizado sacrificio. El mismo capítulo parecía un pico alto y solitario de obediencia y fe sin precedentes e inimitables. Durante muchos años, todos los capítulos a su alrededor me parecieron mucho menos significativos, menos importantes, casi vagos y borrosos en comparación con este pico desalentador, claramente visible, contrapuesto al trasfondo del cielo, una silueta acentuada y escarpada con su clara y aterradora demanda. Así pues, cuando escribí un libro sobre el misterio del sacrificio de Israel, basado en Génesis 22, lo encabecé con reflexiones del Génesis 22.

Pero hace pocos años, mientras escribía otro libro, mi corazón cayó en pedazos por una realidad imprevista: por primera vez me di cuenta –aunque, desde luego, en mi mente lo había sabido todo el tiempo– que cada Año Nuevo, también leemos Génesis 21. El primer día de Rosh Hashanah, antes de que la historia de Isaac sea leída, leemos el capítulo anterior: Génesis 21, la historia de la desaparición de Ismael. La festividad de Rosh Hashanah consiste en dos días, como lo saben algunos de mis lectores, y esos dos capítulos son leídos, lado a lado, todos los años. De hecho, es la única fiesta judía que se celebra durante dos días, tanto en Israel como fuera de Israel, como si fuese dividido precisamente por esa razón: un día para cada capítulo. Y como siempre sucede, una vez lo noté, vino a ser muy evidente: una vez que se hace, no se puede deshacer. De repente, el solitario pico de Génesis 22 no volvió a estar solo nunca más. El pico de Génesis 21 creció al mismo tiempo, casi tan alto y escarpado como el pico de Génesis 22. Hay dos historias de sacrificio en la vida de Abraham, no una. Hay dos sacrificios en el libro de Génesis, no uno y hoy, en retrospectiva, volvería a decir las mismas frases de mi libro: “Es altamente significativo que en cada Rosh Hashanah, cada Año Nuevo estas porciones….sean leídas”. Cada año nuestro pueblo mira de nuevo estas historias con sentimientos renovados de temor y asombro, “comprendiendo que ellas, de alguna forma traen significado a su destino”. No tengo absolutamente ninguna duda, de que desde luego, ambos capítulos y ambas historias traen significado al destino de Israel —y este es el misterio que recordamos en cada Rosh Hashanah, cuando un nuevo año entra en nuestras vidas—.

Si estás interesado en conocer algo más de este misterio y sobre el significado de ambas historias del destino de Israel, quizá estés interesado en leer mis libros basados en estos capítulos: ”If you are Son of God” (Génesis 22) y “Abraham had two Sons” (Génesis 21). Puedes conseguir ambos libros en mi página:  https://blog.israelbiblicalstudies.com/julia-blum/

Como el pueblo de Israel está a punto de comenzar las comidas festivas de manzanas y miel, en las sinagogas, oraciones y shofars; me gustaría aprovechar esta magnífica oportunidad para desearte un año bendecido. Rosh Hashanah presenta la oportunidad especial para celebrarlo con nuestro Rey y crecer en nuestros esfuerzos de permanecer cerca de Él durante todo el año. Yo sé que es el deseo de tu corazón y doy gracias al Señor por cada uno de ustedes. Ha sido un gozo y un privilegio tener tan apreciados lectores –conocerles y servirles–.

Quiero bendecirte mi querido lector con esta maravillosa canción de Rosh Hashanah que un amigo, un cantante profesional, grabó especialmente para mis lectores. Todo trata de Rosh Hashanah: sobre las manzanas y la miel, sobre la cabeza de pescado, sobre las bendiciones. ¡Disfruta!   https://youtu.be/7B6u3kt-fzc

¡Que tengas un Año Nuevo judío bendecido! ¡L’Shanah tová!

[1] Rosh Hashanah, ArtScroll Mesorah Series, Mesora,Publications, 1983 – p.  16

[2] Deuteronomio 28:13

[3] If You Be the Son of God, Come Down From the Cross, p.3

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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