Retratos Bíblicos – ¿qué Vio Sara?

Dinámica familiar

Mientras Isaac crecía, la complicada estructura familiar empezó a transformarse en una verdadera realidad en su mundo: se dio cuenta que sus padres ya mayores, tan atentos y amorosos como eran, no podían jugar con él. Probablemente, es en este punto que su atención se dirigió a ese hermano verdaderamente genial (él no sabía y tampoco le preocupaba la diferencia entre un hermano y un hermanastro) que era el único joven de la familia. Ismael siempre estaba listo para jugar con él, era un magnífico arquero y podría haber prometido enseñarle a disparar el arco tan pronto como fuese lo suficientemente alto para sujetarlo.

En mi opinión, Isaac no solo amaba a Ismael, él admiraba completamente a su hermano mayor (como hacen la mayoría de los hermanos pequeños). Creo que, precisamente el gran cariño que Isaac tenía hacia su hermano y la gran influencia que Ismael tenía sobre Isaac, fueron la mayor razón para la preocupación de Sara (y de Dios). Piensa en esto: Si la razón de la reacción de Sara en nuestra famosa escena hubiera sido la mala actitud de Ismael hacia su hermano pequeño, este choque podía haber tenido lugar mucho antes, cuando Isaac era todavía un bebé indefenso. Ismael pudo haber expresado su mala actitud en muchas ocasiones antes que esa. Sin embargo, la historia sucedió solamente cuando Isaac se convirtió en un niño, después de que su relación con Ismael se hizo mutua y que Sara pudo ver con sus propios ojos cuán inmenso era el cariño que su hijo tenía por Ismael y qué enorme problema presentaba la influencia de Ismael.

¿Qué vio Sara?

«Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia… se burlaba».[1]

Y ahora llegamos otra vez a aquella dramática escena —a las dinámicas familiares de Génesis 21—. Isaac tenía unos dos o tres años y justo acababa de ser destetado. Una gran fiesta fue hecha para la ocasión. Probablemente durante la fiesta, o alrededor de esta hora, Sara ve ahora a Ismael, un joven de 16 o 17 años, metzajek —«riéndose» o «jugando» o «burlándose»—. Ella se enfurece y dice: «a Abraham: “Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo”».[2]  ¿Por qué? ¿Qué vio Sara?

La palabra hebrea metzajek tiene diversos significados y nadie sabe exactamente lo que significa aquí. Algunos comentaristas sugieren una connotación sexual. Después de todo, esta es la misma palabra que encontramos en Génesis 26, donde se refiere a Isaac y a Rebeca, sin duda con un significado sexual: «Isaac estaba jugando (metzajek) con Rebeca su mujer».[3] ¿Tiene aquí el mismo significado? ¿Ismael estaba molestando sexualmente a Isaac? ¿Y fue por este abuso sexual que Sara estaba tan enfurecida? En Génesis 26 está bastante claro que Isaac metzajek con Rebeca; mientras que en nuestro caso, basado en el texto en sí, ni siquiera está claro que Ismael estuviera interactuando del todo con Isaac cuando Sara lo vio —Isaac ni siquiera es mencionado en esta frase—. Entonces, ¿qué vio Sara y por qué su reacción fue tan turbulenta? Y lo que es más importante: ¿por qué Dios respaldó a Sara?

 

 

¿Por qué Dios respaldó a Sara?

¿Por qué Dios respaldó a Sara? ¿Por qué Dios apoyó completamente lo que pareció ser una reacción muy exagerada de una madre enfurecida y celosa? Sara pudo haber cometido un error; la hemos visto cometer enormes errores antes. Por eso, no me sorprendería que toda la situación pudiese ser explicada únicamente como una reacción exagerada de Sara: casi da miedo descubrir cuán fácil y rápidamente perdemos nuestra paz interna si nuestros hijos se ven envueltos. Imagino que si Abraham hubiera pensado que esa terrible demanda era solo una reacción exagerada de Sara, no habría estado tan perturbado. Sin embargo, para gran sorpresa y desagrado de Abraham, Dios apoyó completamente a Sara en esta demanda. ¿Por qué?

Volvamos a Hebreos por una respuesta. Si conocen las letras hebreas, reconocerán que la palabra metzajek, מצחק tiene la misma raíz que Itzjak: יצחק. Por lo tanto, se puede leer como un verbo formado de la raíz, «Isaac». Sara vio que Ismael estaba «Isaaqueando» —o lo que esto quiera decir—. Ismael probablemente estaba intentando ocupar el lugar de Isaac —quizás en la familia de Abraham, quizás en el plan de Dios, quizás en ambos—. En mi opinión, esta visible  explicación inesperada y única en hebreo, puede explicar, no solo la reacción tormentosa de Sara, sino también el mandato de Dios de desterrar a Ismael del campamento de Abraham.

A parte de lo que vio Sara, Ismael fue de hecho, un hijo natural, hecho por el hombre. Había sido concebido y nacido naturalmente —a diferencia de Isaac—, quien fue el hijo de un milagro, concebido y nacido de manera totalmente sobrenatural. Ismael estaba «Isaaqueando», intentando ocupar el lugar de Isaac —y si los muchachos hubiesen continuado viviendo juntos, nada habría surgido del plan de Dios de hacer que su propio pueblo peculiar fuera de la familia de Abraham—. Dios quiso separar al hijo que nació «no de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios»,[4] del hijo que nació de forma natural y que estaba destinado a ser parte del mundo natural. Isaac estaba destinado a pertenecer completamente a Él. El primer mandamiento dice: «YO SOY EL SEÑOR TU DIOS… No tendrás dioses ajenos delante de mí».[5] En el caso de Abraham, el Señor ve personalmente que su familia y su hijo guardarán este mandamiento.

Por lo tanto, nosotros comenzamos a entender que para Isaac crecer en los pactos de Dios y como un testimonio de Dios, él debía ser apartado de la influencia de Ismael, por eso los muchachos debían ser separados. Por eso Ismael fue enviado a parte, de alguna manera, Sara con su amor por Dios, entendió esto. Siempre me maravilla ver que Dios todavía sigue con su propósito y su plan a través de los errores y reacciones emocionales de las personas. Supongo que la mayoría de mis lectores conocen la historia de José, Dios aún llevó a cabo su plan —para José y para Israel—. Aquí pasa lo mismo: como Sara estuvo emocionalmente involucrada en esta historia, aún parece que ella no estaba actuando solo por su ira, sino también por su don profético (como sucede algunos capítulos más tarde en la historia de Esaú y Jacob, donde fue Rebeca, no Isaac, quien vio el plan y el corazón de Dios). Aunque su reacción fue muy emocional y evidentemente exagerada, separar a Isaac de Ismael y llevarlos a ambos a destinos completamente diferentes, fue el plan de Dios en primer lugar.

[1] Génesis 21:9.

[2] Génesis 21:9,10.

[3] Génesis 26:8.

[4] Juan 1:13.

[5] Éxodo 20:2-3.

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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